Verdad o mito: ¿El orden de nacimiento afecta la personalidad?

Un nuevo estudio señala que los hijos mayores no son más conformistas ni los menores más rebeldes, como se creía. Sin embargo, los primogénitos serían más inteligentes. El debate está lejos de cerrarse.

Muchos se han preguntado por qué los hermanos criados juntos pueden tener personalidades tan diferentes. En 1998 el psicólogo Frank Sulloway respondió a esa inquietud en su libro Rebeldes de nacimiento con una sugestiva teoría: los hijos menores son más propensos a ser aventureros, exploradores y revolucionarios. Según el autor, el orden de llegada genera una competencia por los recursos paternos en la que los primogénitos gozan los privilegios de hijos únicos por un tiempo. Pero cuando nacen sus hermanos defienden esa posición y eso los hace seguros, dominantes, ambiciosos y conformistas. En contraste, los menores, los débiles del sistema familiar, desarrollan una personalidad revolucionaria para llamar la atención de sus padres y sobrevivir.

Tras analizar los datos, sin embargo, Hertwig y Lejarraga no encontraron correlación alguna entre el orden en la familia y el carácter.

Desde entonces la noción de que estas experiencias forjan el carácter de adultos forma parte del acervo de los psicólogos, que usan esa información no solo al seleccionar candidatos para un empleo sino para su terapia clínica. Pero abrumado por nueva evidencia que mostraba muy poca relación entre esas variables, Ralph Hertwig, psicólogo del Instituto Max Planck, se interesó en el tema. Se basó en parte en un estudio hecho en 2015 por Julia M. Rohrer, de la Universidad de Leipzig, en el que ella demostró que la posición de los hermanos en la familia no ejercía influencia sobre el carácter.

Hertwig decidió investigar el tema con Tomás Lejarraga, director del laboratorio de ciencias de decisión en la Universidad de las Islas Baleares. Esperaba que su estudio confirmara la teoría de Sulloway.


Foto: CRISTÓBAL COLÓN (Izquierda): Primogénito, explorador y arriesgado, Colón encajaría en la categoría de hijo menor. Pero él era el mayor en un hogar de cinco hijos. ALEXANDER VON HUMBOLDT (Derecha): hijo menor, científico, aventurero y explorador, hermano menor de Wilhem, famoso filósofo prusiano.

 

Para el trabajo utilizaron tres muestras diferentes: una con datos biográficos de 103 revolucionarios y 84 exploradores; otra, de más de 11.000 hogares alemanes y una base de datos con 1.500 personas que participaron en un sondeo para determinar comportamientos temerarios. Esta última, según Lejarraga, es la más exhaustiva hasta hoy en el tema porque incluye mediciones basadas en experimentos con riesgos reales. “Los participantes podían perder o ganar dinero verdadero según las decisiones que tomaran”, dijo el experto a SEMANA.

Tras analizar los datos, sin embargo, Hertwig y Lejarraga no encontraron correlación alguna entre el orden en la familia y el carácter. En la muestra examinaron la historia de revolucionarios y exploradores como el Che Guevara, Josef Stalin, Cristóbal Colón y sir Edmund Hillary, el primero en escalar el monte Everest. Encontraron que Stalin era hijo único, el Che era el primero de cinco hermanos, al igual que Colón, y Hillary era el hijo sándwich, el de la mitad, que según la teoría del orden de nacimiento tiende a ser independiente, conciliador y diplomático. “Ninguna de estas bases de datos mostró una relación entre el orden de nacimiento y ser arriesgado”, escribieron sus autores en el trabajo, que apareció esta semana en la revista PNAS.

“Nuestro estudio, así como otros recientes, cuestiona esa teoría”, añade Lejarraga. El experto se refiere a trabajos como el de Stefan Schmuckle, psicólogo de la universidad de Leipzig. En 2015, con una muestra de 20.000 personas de Alemania y Estados Unidos, Schmuckle encontró que el orden de nacimiento no alteraba los cinco grandes rasgos de la personalidad: apertura, responsabilidad, extroversión, neurosis y amabilidad. Ese año Rodica Damian, psicóloga de la Universidad de Houston hizo un trabajo similar, pero con una muestra de 370.000 estudiantes de secundaria y llegó a la misma conclusión.


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ERNESTO ‘CHE’ GUEVARA (Izquierda): primogénito. Aunque la teoría dice que los rebeldes de la historia son los menores, el Che era el mayor de cinco hermanos. JOSEF STALIN (Derecha): Hijo único. El revolucionario ruso nació cuando sus hermanos habían fallecido, por lo que se considera hijo único.   

A pesar todo, el trabajo de Schmuckle y el de Damian evidenciaron que los primogénitos sí suelen tener dos puntos más de Coeficiente Intelectual (CI) que sus hermanos. Podría explicar el fenómeno que los padres dedican más atención a sus primogénitos. Eso concuerda con otro estudio conocido como el proyecto Abecedario. Este mostró que cuando los estudiantes, sin importar su orden en su familia, reciben atención en el colegio, llegan a tener buenos puntajes en exámenes de matemáticas y lectura cuando tienen 20 años. Eso demostraría que el orden de nacimiento no determina el efecto sino la atención que reciban los niños.

Joshua K. Hartsborne, del Boston College, también ha podido establecer que cuando alguien busca pareja, tiende a enfocarse en personas que tienen la misma posición en la familia que la suya.

En 2010 Sulloway probó que los jugadores de béisbol tenían mayor predisposición a robar bases si eran hijos menores.

Para Kevin Leman, psicólogo y autor del libro The birth order book, este tema no es una ciencia exacta porque no todas las características encajan en cada persona. Según él, variables como el número de años entre un hermano y otro, el sexo, y las diferencias físicas y mentales pueden eventualmente afectar ese orden. También influirían otras variables de comportamiento como, por ejemplo, cuando el hermano mayor matonea al pequeño. Ese sinfín de circunstancias dificulta llevar a cabo este tipo de investigaciones.

Muchos de los detractores de la teoría, por lo tanto, argumentan que el orden de nacimiento puede influir, pero no más que otras circunstancias como el estilo de crianza, los recursos familiares y el ambiente escolar en que se desenvuelve el individuo. De este modo, dicen, el azar podría ejercer la mayor influencia para que un primogénito sea científico de la Nasa o vendedor. Otros señalan que la gente cree que los primogénitos son triunfadores porque hay más de ellos que cualquier otra posición en la familia.

A pesar de todo lo anterior, el caso está lejos de cerrar. El propio Sulloway, según el diario The Washington Post, debatió el reciente estudio al decir que Hertwig no había diferenciado entre revolucionarios técnicos, como Albert Einstein e Isaac Newton, y radicales, como Charles Darwin y Nicolás Copérnico. Según Sulloway, los primogénitos suelen ser revolucionarios técnicos porque a pesar de generar ideas disruptivas no cambian el statu quo, en otras palabras, son revolucionarios conservadores y sus logros se deben a esa ventaja en su CI. Los menores, en cambio, son más proclives a convertirse en revolucionarios radicales pues ofrecen ideas extraordinarias que cambian la forma de pensar y de entender el mundo. Este argumento, sin embargo, es muy debatible.


Foto: CHARLES DARWIN (Izquierda): Hijo menor. Era el quinto de seis hermanos. Para Sulloway es un clásico ejemplo de que los menores son rebeldes y arriesgados. EDMUND HILLARY (Derecha): Hijo del medio. El primero en escalar el monte Everest tenía una hermana mayor y un hermano menor.

En 2010 Sulloway probó que los jugadores de béisbol tenían mayor predisposición a robar bases si eran hijos menores. En 2018 un estudio hecho con parejas de gemelos encontró que los mayores tienen más posiciones de liderazgo mientras los menores tienden a ser sus propios jefes, evidencia que soporta la teoría del orden de nacimiento. El porcentaje de primogénitos que ingresan a las universidades elite en Estados Unidos también ayuda a consolidar el caso de Sulloway. Según un sondeo de 2017, la promoción de 2021 de la Universidad de Harvard está integrada en 40 por ciento por primogénitos, 32 por ciento por hijos menores, 14 por ciento por hijos del medio y 12 por ciento por hijos únicos.

Damian dice que el tema cae en la categoría de teoría zombi porque sigue adelante a pesar de toda la evidencia en contra. En ese sentido el artículo de Hertwig contribuye al debate, pero como dice Lejarraga, “aún no hemos escuchado la ultima palabra en este tema”. n

Por orden de llegada

Según los expertos, estas características de la personalidad se forjan gracias a la posición de los hijos en la familia. La ciencia no ha podido confirmar científicamente estas descripciones.

  • Primogénito: Líderes naturales, perfeccionistas, organizados, responsables, serios y respetuosos del statu quo.
  • Hijos únicos: Parecidos al anterior, pero con variaciones. Tienen éxito, esperan mucho de sí mismos y no soportan el fracaso.
  • Hijos del medio: Independientes, diplomáticos, mediadores, evitan el conflicto. Hijos menores: Aventureros, exploradores, rebeldes, tienden a tomar más riesgos que sus hermanos.