Revelan que la barba altera la percepción que los demás tienen de ti

En la Antigua Grecia, la barba era símbolo de sabiduría, madurez y virilidad. Muestra de ello es que uno de los castigos que se les imponía a los espartanos que mostraban cobardía en la batalla era afeitarles la barba.

Por su parte, Charles Darwin, que pasó sus últimos años luciendo una barba grande y tupida, pensaba que era una característica que había ayudado a los hombres a encantar al sexo opuesto.

La barba altera profundamente la percepción de los demás. Una investigación publicada en la revista Behavioral Ecology, concluyó que las personas asocian la barba a una señal de respeto y poder, otorgando una posición social más alta a sus portadores.

¿Qué sucede con los niños?

Un nuevo estudio publicado en Evolution and Human Behavior encontró que los niños pequeños no las encuentran para nada atractivas.

El trabajo fue llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Queensland, Universidad de Auckland y la Universidad de Stirling. Reveló que los niños tienen ciertas preferencias sobre el vello facial, y perciben el carácter de los hombres a partir de este rasgo.

En total, 634 personas, entre niños y adultos, participaron de este trabajo. Las edades de los 470 pequeños voluntarios oscilaban entre los 2 y los 9 años. Se mostraron dos fotos de cada hombre, una con barba y otra afeitado. Luego se les hizo una serie de preguntas para medir los siguientes parámetros:

– Fuerza: ¿Quién se ve más fuerte?

– Edad: ¿Quién se ve más viejo?

– Masculinidad: ¿Quién se ve más como un hombre?

– Atractivo: ¿Quién se ve mejor?

– Crianza: ¿Quién se parece más a un papá?

Los resultados no dejaron dudas. La mayoría de los niños vinculó a los hombres con vello facial con ciertos rasgos de personalidad.

Todos los grupos cuestionados los consideraron como los más fuertes y los más masculinos, pero solo los adolescentes los consideraron como hombres mayores.

Los investigadores revelaron que el origen de este tipo de juicios es incierto, pero que esta apreciación evoluciona conforme los niños crecen, ya que su percepción se modifica con el correr de los años.

Tanto los niños pequeños como los mayores y los adolescentes consideraron a los hombres con barba poco agradables.

Un dato interesante es que los pequeños entre 2 y 5 años asociaron el vello facial con rasgos dominantes, es decir, veían a los hombres barbudos como si tuvieran un carácter fuerte, y les parecía que no podrían convertirse en opciones para que alguien más los eligiera como pareja, ni tampoco los veían como figuras paternales.

Para la mayor parte de los participantes de esta investigación, los hombres con barba lucen más fuertes, más varoniles y mayores, pero, aunado a ello, también se los considera más malhumorados.

Otro análisis concluyó que los varones con vello facial generalmente son percibidos como personas que estallan de ira, algo que también podría vincularse con la percepción de los pequeños.

Sin duda, la barba representa un rasgo muy particular en una persona, y eso hace que los niños la perciban de manera diferente con respecto a los adultos.