¡Qué no te falten caricias!

Las caricias son como el lenguaje del tacto: nos permiten comunicar sentimientos sin palabras, producen emociones placenteras, generan sensaciones, expresan ternura.

Son esenciales para evolución madurativa de un bebé e imprescindibles en las relaciones de pareja.

Cuando nos acarician, la piel, el mayor órgano de nuestro cuerpo que nos protege y aloja el tacto, envía mensajes al cerebro que se traducen en sensaciones placenteras y bienestar. El contacto físico fortalece nuestros sentimientos y autoestima, nos hace sentir valorados, aceptados, queridos.

La piel es una fuente de información acerca nuestro entorno. Es la mediadora de las sensaciones que experimentamos cuando estamos contacto con otro. A través de las caricias, se activan en la piel unos neuroreceptores encargados de llevar las sensaciones a áreas cerebrales que regulan las emociones.

Además de ser una forma de manifestar afecto, las caricias producen beneficios en nuestra salud. Aquí, los principales.

1.- Reduce la ansiedad y calma la depresión. Las caricias activan la oxitocina la hormona del bienestar y felicidad. Al sentir el roce de la piel, el efecto inmediato que experimentamos es de satisfacción y placer. El contacto reconforta y calma la sensación ansiosa.

2.- Disminuye el estrés. El efecto de las caricias, al activar la oxitocina, reducen los niveles de cortisol, la secreción que se asocia a situaciones de estrés. Por eso, nos sentimos relajados, mejora los síntomas ansiosos y disminuye la tensión muscular.

3.- Refuerza la autoestima. Cuando una persona es acariciada se siente cuidada y querida. Además, refuerza los sentimientos de unión, de pertenencia y nos hace sentir acompañados.

4.- Nos conectan con nuestro cuerpo y con otros. Las caricias revitalizan los sentidos, nos pone en contacto con nuestras emociones y despiertan el deseo. Una caricia proporciona sensación de compañía y nos aleja de la soledad. También, ofrecen la posibilidad de modificar nuestras actitudes defensivas y aprender a confiar.

5.- Ayuda a controlar la presión arterial

Investigadoras de la Universidad de Carolina del Norte y de Pittsburgh, Estados Unidos, llegaron a la conclusión que recibir abrazos y caricias baja la presión sanguínea y el ritmo cardíaco, por lo cual se podría sufrir menos patologías asociadas al corazón.

6.- Favorece vínculos más saludables. Comunicar los sentimientos a través del lenguaje de las caricias es una mejor manera de manifestar las emociones que nos unen a otras personas y estimulan vínculos más sólidos.