Psicología positiva: ¿Hay que ser feliz todo el tiempo?

Cuando empezó hace dos décadas, la psicología positiva desafió los modelos tradicionales de las psicoterapias.

Mientras el enfoque tradicional sostenía que cuando una persona se liberaba de su padecimiento empezaba a sentirse mejor; estas nuevas tendencias demostraron que solo quienes adoptan actitudes constructivas son capaces de recuperar la felicidad.

Obligarse a estar contento cuando uno tiene razones válidas para estar triste o fingir que todo está bien con alguien que lo ofendió o lo dañó es una tarea demasiado forzada. Sería una locura pretender estar feliz todo el tiempo, ¿verdad?.

Esta mirada se propone equilibrar el desbalance que existe entre las propuestas que buscan resolver problemas y aquellas que se enfocan en los recursos propios de cada persona. Se hace camino al andar, canta el poeta y algo así es lo que sugiere esta visión de la psicología.

¿Cuándo y cómo surgió?

Hasta los años 80 muy pocos investigadores habían examinado los medios que permiten desarrollar los rasgos positivos de nuestro temperamento. En 1954, el famoso psicólogo Abraham Maslow menciona:

«La psicología nos ha revelado mucho sobre los defectos del hombre y sus patologías pero muy poco sobre sus potencialidades, sus virtudes, la posibilidad de cumplir sus aspiraciones”.

El primer artículo teórico que otorgó el título de Psicología Positiva a este dominio de la investigación se titulaba: «¿Qué tienen de bueno las emociones positivas?» y fue publicado por Bárbara Fredrickson en 1998.

El mismo año, un grupo de psicólogos se reunió bajo los auspicios de Martin Seligman, entonces presidente de la Asociación Americana de Psicología, y Mihaly Csíkszentmihályi, para fundar la Red de Psicología Positiva.

Este grupo se fijó el objetivo de coordinar la investigación que trataba de entender y promover los factores que permiten el florecimiento de los individuos, las comunidades y la sociedad.

Según Bárbara Fredrickson, pionera indiscutida en este campo, las emociones positivas amplían nuestra gama de pensamientos y acciones, mediante comportamientos flexibles y cambios en la forma de gestionar la adversidad.

¿Cómo se diferencia de otras corrientes?

La psicología tradicional por muchos años centró su atención en entender y buscar estrategias para “curar” lo que estaba “mal” en los individuo pero ignoraba los factores positivos que también hacen parte de cada persona.

La psicología positiva no solo busca curar lo que duele o causa daño, sino también construir y potenciar los factores positivos con el fin de mejorar calidad de vida de una manera holística. Las intervenciones encuadradas dentro de esta corriente tienden a optimizar aquello que funciona bien en las personas y en las instituciones.