Por qué el horno tiene que estar a 180 grados para la mayoría de las recetas

Hay coincidencias que llaman la atención, y si sueles seguir las recetas de cocina te habrás fijado que en la mayoría de los casos en las que implica hacer algo al horno se indica que el aparato debe ponerse a 180 grados.

No se trata de una cifra puesta de forma automática, sino que tiene una explicación.

La razón por la que se especifica que esa es la temperatura para cocinar algún plato está relacionado con la Reacción de Maillard. Se trata del proceso en que comidas que contienen proteínas y azúcares cambian de sabor y a su vez de color, es decir, que se doran.

En términos culinarios, la reacción arranca entre los 140 to 165 °C y se intensifica a medida que la temperatura aumenta.

“Sin la química de Maillard no tendríamos la corteza bronceada del pan, o pavo de color café y dorado, nuestros pasteles y dulces se verían pálidos y anémicos y otros alimentos perderían su color distintivo”, se consigna en el Libro de cocina de la Sociedad Real de química.

Hace décadas, los hornos no tenían indicadores de temperatura exactos, por lo que las recetas exigían calor bajo, moderado o alto. Los 180 grados justo se ubica en el medio de la mayoría de los ajustes templados.

Eso no implica que todos los alimentos tengan que cocinarse a esa temperatura, algunos pueden necesitar más, como por ejemplo el pan, o más baja, como el pollo o algunos pescados.