La diferencia de edad puede ser una ventaja (y no una traba) en las relaciones

Un prejuicio extendido en el terreno de las relaciones amorosas es que una diferencias de edad marcada puede suponer un obstáculo para que la pareja perdure.

Si bien es un factor que puede influir, no implica que conduzca irremediablemente hacia una ruptura. Al contrario, puede ser un elemento enriquecedor.

La diferencia de años complementa a los miembros de la pareja y los puede ayudar a entender la vida desde distintos puntos de vista. Pertenecer a generaciones distintas aporta nuevos valores y colabora en la comprensión de aquello que nos rodea.

Lo que para uno no tiene sentido, para el otro es lo más natural del mundo. Es decir, que la juventud y la madurez no son como el agua y el aceite, sino como el mate y las facturas: se complementan.

Para que la diferencia de edad funcione y sume en lugar de restar es importante que haya respeto y comprensión entre ambos miembros de la pareja. Es necesario que los dos sean capaces de abrirse al punto de vista del otro para, de ese modo, aprender.

La diferencia generacional también puede conllevar a que haya distintos ritmos dentro de la relación. Lo bueno de esto es que aleja a la monotonía y obliga a la pareja a negociar continuamente. Para eso es importante mantener el diálogo siempre abierto.

Si bien la juventud y la madurez son opuestos, en muchos aspectos juntas pueden servir para mantener el equilibrio en una relación.

Normalmente, la persona con más años va a inculcar sensatez, paciencia y una visión más analítica de las cosas, virtudes que se cosechan con los años, mientras que el más joven trae vitalidad, pasión y positivismo.

Cada vez hay más ejemplos de parejas duraderas con diferencias de edad importantes. Por ejemplo los actores Harrison Ford y Calista Flockhart o Michael Douglas y Catherine Zeta Jones. Del otro lado se encuentran el presidente de Francia Emmanuel Macron y su esposa Brigitte Trogneux.