Identifican un sector del cerebro que permitiría una recuperación rápida del estrés postraumático

El trastorno de estrés postraumático (TEPT) es una enfermedad de salud mental desencadenada por un acontecimiento impactante, terrorífico o peligroso. Los síntomas pueden comprender pesadillas y angustia grave, así como pensamientos incontrolables sobre el evento.

La mayoría de las personas que atraviesan sucesos traumáticos pueden tener dificultades pasajeras para seguir con sus vidas, pero, con el tiempo y un buen cuidado personal, usualmente mejoran.

Si los síntomas empeoran, duran meses o incluso años e interfieren en las actividades diarias, es posible que se tenga trastorno de estrés postraumático.

Las personas con este trastorno pueden sentirse estresadas o asustadas, incluso cuando ya no están en peligro, describen expertos de la Mayo Clinic y del National Institute of Mental Health Information Resource Center, ambos de Estados Unidos.

Obtener un tratamiento efectivo después de que se manifiesten los síntomas de trastorno de estrés postraumático puede ser crítico para reducir los síntomas y mejorar el funcionamiento.

¿Cómo avanzó la ciencia en este campo?

Investigadores del Scripps Research Institute de Florida identificaron una molécula clave dentro del procesador de memoria emocional del cerebro, la amígdala (no confundir con la amígdala palatina, ubicada en la faringe).

Los experimentos sostienen que la supresión de esa molécula permite una recuperación más rápida del trastorno de estrés postraumático (TEPT).

En su artículo, publicado en la revista Molecular Psychiatry, los científicos descubrieron que el TEPT eleva la cantidad de una molécula en particular (llamada microARN mir-135b-5p). En esa área del cerebro residen los recuerdos a largo plazo del miedo.

Esa zona estaba alterada tanto en ratones condicionados por el estrés como en veteranos militares que habían sido diagnosticados con TEPT después de su período en Afganistán.

En trabajos anteriores, estos mismos investigadores habían desarrollado un potencial fármaco que interrumpe la memoria emocional a largo plazo del consumo de metanfetamina como estrategia para prevenir la recaída en la adicción a las drogas.

Ese éxito la convenció de que “también podría ser posible interrumpir los recuerdos emocionales a largo plazo específicos del TEPT para aumentar la resiliencia”, explica la principal autora de la investigación, Courtney Miller.

Courtney Miller, líder del grupo de investigación.

Courtney Miller, líder del grupo de investigación.

Su grupo trabajó primero con ratones condicionados por el estrés para identificar cuál era la molécula.

La investigación reveló que el microARN mencionado es un diferenciador clave entre ratones estresados y resistentes.

Después, expusieron a los ratones al estrés condicionante y les silenciaron el “mir-135b-5p”. Los científicos se encuentran expectantes por realizaron nuevas investigaciones a partir de este punto.