Cuál es la mirada del siglo XXI de las fotos de chicos en las redes sociales

Si pensamos con mentes desconectadas del online es probable que no comprendamos la nueva era en la que vivimos, tanto los adultos y las nuevas generaciones.

Analizar la exposición de ideas y de imágenes en general, y en particular de los niños, en las redes sociales desde una concepción de mundo sin Internet, puede llevarnos a caer en algunas apreciaciones distorsionadas.

Es un hecho que la tecnología llegó para cambiar muchos aspectos de la vida tal y como la concebimos tan solo cinco años atrás. Se forman personas para trabajos que aún no existen, surgen nuevos hábitos de conducta, estilos de comunicación oral-visual y estructuras familiares.

Hemos podido evolucionar satisfactoriamente. Una familia nunca más será solo mamá, papá e hijos, ya sea que se esté o no de acuerdo.

Si analizamos estos hábitos con una mirada del siglo XX es muy probable que nuestras conclusiones se alejen de los hechos.

Imagen relacionada

En la pre-tecnología, las imágenes de los nenes en una familia se mostraban en reuniones por medio de diapositivas (término que muchos jóvenes desconocen), fotos, videos y hoy se expresan en el mundo online.

La innovadora aproximación de la imagen a las personas, la disponibilidad a ellas desde tempranas edades y la accesibilidad, vuelven a la imagen de sí mismo un hecho cotidiano.

Antes, las fotos no eran parte de la vida habitual del chico, sino que era un “rito”, una acción ejercida del adulto al niño. La cámara fotográfica no era un elemento a disposición del pequeño, ni de juego y mucho menos de un bebé.

Hoy, en la era digital, la imagen es “propiedad” del niño desde muy temprana edad. Incluso antes de cumplir un año aprenden a tomarse fotografías, se miran y se reconocen en ellas. Juegan con el smartphone, que quizá se convierta en nuevo objeto de transición.

Resultado de imagen para redes sociales niños

La realidad es que la toma y exposición de las imágenes de las personas desde que son bebés es un hecho cotidiano, cercano, natural y fugaz. Y en esto, lo efímero, lo líquido, al decir de Bauman (2000), es muy importante de considerar.

Si bien todo lo que está online perdura, también evoluciona y es cubierto por cientos de miles de otros contenidos. Cuando comenzaron las primeras redes sociales, los consultores nos ocupábamos y preocupábamos sobre los jóvenes y su exposición en estas plataformas.

He sido parte de conversaciones acerca de tomar o no a un nuevo empleado, porque tenía fotos publicadas bebiendo con amigos.

Esto ahora me causa gracia. Está claro que el miedo a lo desconocido y la incertidumbre acerca de lo que sucederá crea comportamientos diversos, siempre dependiendo de los ojos con que se lo vea y la educación recibida.

Vivimos un tiempo en el que se hace difícil distinguir entre lo público y lo privado. Un mundo en el que el borde se desdibuja y confunde, regido por feedback del Facebook.