Cinco consejos para cuidar a un bebé prematuro

Cuando un bebé nace antes de tiempo no pudo completar la maduración de sus órganos. En el caso de que llegue al mundo antes de las 37 semanas de gestación o con peso inferior a los 2.500 gramos, se lo denomina prematuro.

Aquellos bebés que nacen con menos de 32 semanas de gestación o con menos de 1.500 gramos de peso se los considera “prematuros de alto riesgo”. Estos niños necesitan de cuidados especiales ya que frecuentemente tienen dificultades para controlar la temperatura de su cuerpo, para alimentarse y para respirar.

Una vez que nacen se los deriva a la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) donde a través de la incubadora, sondas nasogástricas o gástricas y en algunos casos respiradores se los ayuda a crecer. Cuando los papás se lo pueden llevar a casa suelen tener dudas, inseguridades y miedo.

El jefe de Neonatologia del Sanatorio Finochietto, Guillermo Colantonio, ofrece cinco principales consejos para aquellas familias que deban pasar por esta etapa:

Hazte tu propio manual de instrucciones: piensa en todas las dudas que tienes antes de que le den el alta al pequeño.

Anotá y guardá toda la información que te brinden los profesionales de la salud, tales como nombres del equipo médico, teléfonos y direcciones de las instituciones a las cuales deben acudir en caso de dudas o urgencias.

También es bueno que tengas escrito un resumen de la historia clínica y los turnos de los próximos controles para no olvidar ninguno.

Restrine las salidas: al menos hasta que pasen entre 4 y 6 semanas después del alta es mejor que el bebé no salga de casa con la excepción de los controles médicos que tiene estipulados que pueden ser en pediatría, fonoaudiología, oftalmología, kinesiología, neurología, psicopedagogía, trabajo social y psicología.

Tomá medidas de prevención: es prioritario el lavado frecuente de manos, especialmente, antes y después de atender al niño para reducir las chances del contagio de infecciones.

Además, es recomendable restringir las visitas y las salidas especialmente en invierno para evitar la exposición a los virus.

Consultá con el pediatra especializado si tu bebé deberá recibir el esquema mensual de inmunización pasiva durante los meses de mayor circulación viral para prevenir la infección por VSR (Virus Sincicial Respiratorio), principal responsable de la bronquiolitis.

Fomentá la lactancia materna: es el mejor alimento que puede recibir un bebé porque además de nutrirlo, le transfiere anticuerpos que lo protegen de enfermedades.

De hecho, la leche que produce la mamá de un bebé prematuro es diferente a la de las madres que dieron a luz a término: algunos estudios sugieren que esta es más rica en proteínas y ciertos minerales.

Prestá atención a síntomas de estrés: los bebés pueden sentirse extraños en casa después de haber estado desde que nacieron en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales.

Esta incomodidad la suelen manifestar a través del llanto y la irritabilidad. Para contenerlo y transmitirle tranquilidad es bueno el contacto piel con piel.