Cigarrillo electrónico o tradicional: ¿es peor el remedio que la enfermedad?

«Neumonía de origen desconocido», es el diagnóstico que en Estados Unidos ya encuadra a 500 pacientes y seis muertos por lo que se convirtió en motivo de alarma.

Creen que la causa es el por el uso de cigarrillos electrónicos y plantea un nuevo desafío para la salud pública, porque todavía no hay evidencia completa sobre los efectos que estos productos causan en el cuerpo.

El Servicio Nacional del Reino Unido impulsó varias campañas para dejar de fumar con la ayuda del cigarrillo electrónico sin nicotina, asegurando que son 95 por ciento menos peligrosos que el consumo del tabaco tradicional.

Una cápsula para vapear con aceite de nicotina, proporciona alrededor de 200 bocanadas lo que equivale a un paquete de cigarrillos. En días estresantes, una persona con el hábito de vapear puede terminar una cápsula en tres horas.

Cuando descubren lo potentes que son, muchos intentan dejarlos… volviendo al cigarrillo tradicional. Creen que esta es una de las razones por las que la industria del tabaco financia algunos estudios que pueden estar a favor de los cigarrillos electrónicos.

En Nueva York sospechan que un aditivo que contiene vitamina E, que normalmente se utiliza como cápsula o crema para la piel, pueda ser la causa de las enfermedades al pulverizarse a altas temperaturas e inhalarse.

Sin embargo, las autoridades federales de la salud de EE.UU se mostraron más cautas, a la espera de conclusiones claras de análisis de laboratorio.

¿Cómo funciona?

Su principio fundamental es que –a través de un mecanismo de vaporización a alta temperatura– convierte un líquido (cuyos aceites pueden variar) en vapor.

El líquido se encuentra en una pequeña cápsula de plástico adentro del aparato y necesita de pilas para calentarse. Al no producir humo, la gente que usa el cigarrillo electrónico ya no fuma, sino que «vapea».