Usa estos trucos mentales para que logres seguir cualquier dieta

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La mayoría de las dietas se basan en una combinación de motivadores externos y la formación de nuevos hábitos. Pero solamente con la primera no se logra cambiar la segunda.

Cada costumbre se forma a partir de tres fases: desencadenante, acción y recompensa. Cuando un elemento siempre genera un resultado que no te gusta probablemente te será muy difícil modificar tus hábitos porque asocias ese desencadenante con algo malo.

Por lo tanto para que logres sostener una dieta en el tiempo no debes centrarte únicamente en tu fuerza de voluntad o motivación, sino que debes corregir ciertas respuestas tuyas a determinados estímulos. Estos trucos mentales te ayudarán.

Encuentra tu desencadenante

Si un estímulo hace que te saltes la dieta eliminalo o analiza cuál es el motivo del mismo para saber la raíz y afrontarlo.

Por ejemplo si al volver del trabajo pasas por delante de una pastelería que te tienta demasiado, cambia el camino de regreso a casa o si te acostumbraste a comer cuando tomas un café trata de beber únicamente y, de a poco, dejarás de asociar lo uno con lo otro.

Cambiá la acción pero no la recompensa con el “si… entonces haré tal cosa”

También es conocido como la intención de implementación. Si no puedes eliminar el desencadenante que provoca que te saltes la dieta, trata de buscar una vía alternativa para llegar al resultado que quieres sin caer en tentaciones.

Por ejemplo, si vas a un bar con tus amigos después del trabajo repítete que vas a pedír una infusión y que no vas a picar nada (mismo desencadenante y recompensa, pero diferente acción).

Según un artículo publicado en Psychology Today, se tiene de 2 a 3 veces más probabilidades de éxito en un régimen cuando se utiliza el “si… entonces haré tal cosa” que si no.

Reconfigura los hábitos existentes

Tienes que generar un nuevo disparador, realizarla nueva acción y obtener una nueva recompensa. A base de repetirlo muchas veces lograrás establecer el nuevo hábito. Sino, modifica uno actual al cambiarlo ligeramente.

Empeza con objetivos modestos

Los cambios en el cuerpo no se dan de un día para el otro, con lo cual puede ser frustrante proponerse algo a muy largo plazo, porque podrías perder la motivación por el camino.

No te focalices en la gran meta de llegar a bajar X kilos, céntrate en los pasos exactos que darás a diario. Visualizate comiendo más sano, comprando los productos en el supermercado y aprendiendo a cocinar más saludable.

Usá el pensamiento abstracto

No debes pensar en todas las cualidades que tiene una medialuna para el desayuno, enfocate en que es una de las opciones que hay para la primera comida del día. Si piensas en ella de manera abstracta será más fácil que las sustituyas por un alimento más sano.

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