Natalie Draper decidió llevar a sus gemelos de tres años a un centro de juegos en Mansfield, Inglaterra. Todo transcurría con normalidad hasta que uno de ellos le dijo que necesitaba ir al baño.

Ante el pedido de su hijo, la mujer lo acompañó y dejó a su hermano jugando con un amigo. Al regresar, descubrió al pequeño en el lugar menos pensado: dentro de una máquina expendedora de peluches.

“Cuando salimos del baño con mi hijo Joey no podíamos encontrar a su hermano, Noah”, contó Natalie.

Al verla desesperada, una señora le mostró una de las máquinas del local. “¿No será ese que está ahí?”, le preguntó. Así fue como descubrió que se encontraba atrapado dentro del aparato.

El personal del establecimiento tuvo que romper tres candados para liberar a Noah (Fuente: Caters).

El personal del establecimiento tuvo que romper tres candados para liberar a Noah (Fuente: Caters).

Rápidamente, Natalie dio aviso al personal del establecimiento, que logró liberar al joven sano y salvo. “Ahora no puedo dejar de reírme, pero fue una experiencia aterradora. Fueron los 10 minutos más difíciles de mi vida“, aseguró.

Como las máquinas pertenecen a una compañía externa, el centro de juegos no tenía las llaves de los candados. Para poder llegar hasta Noah, fue necesario romperlos usando destornilladores y cuchillos.

Natalie y los gemelos Noah y Joey (Fuente: Caters).

Natalie y los gemelos Noah y Joey (Fuente: Caters).

“Evidentemente, le gustó uno de los ositos de peluche y quiso llevárselo. Si me lo hubiera pedido, le hubiera comprado uno, ¡no era necesario que tomara medidas tan extremas!”, bromeó su madre.