Trucos para lidiar con personas con carácter difícil

Ya sea en el trabajo, la familia o en el grupo de amigos puedess encontrarte con que no todas las personas tienen un carácter manejable. Algunas pueden suponer todo un reto y no siempre es fácil lidiar con ellas.

A veces se complica tratar con personas tercas, negativas, pesadas, egoístas o directamente con carácter tóxico y conflictivo.

Lo mismo ocurre con las que no son cumplidoras o dan la razón para quedar bien sin luego ser consecuentes con lo que dicen. Pero lo más importante es mantener la calma ante cualquier situación, porque si pierdes los estribos es contraproducente.

Si tienes también un carácter fuerte, el enfrentamiento constante no es la solución, pues desgasta el vínculo de la relación. Usa la inteligencia emocional para no llegar a ese punto de no retorno en el que ya no pueden ni tan siquiera tolerarse.

El licenciado en psicología Clay Tucker-Ladd dividió esas personas conflictivas en seis tipos y dio las claves principales para manejarlas:

1. Personas “de mecha corta”. Con este tipo de gente hay que tener mucha paciencia, tacto y fortaleza de espíritu. Aquellos que sienten que han sido agraviados son más propensas a ser beligerantes y violentas, con lo que el primer paso es asegurarte que fueron tratados de forma justa.

Hay que ayudarlos a lograr sus objetivos sin reforzar su agresividad pero sin discriminar a su favor para evitar el conflicto.

Trata de no decir o hacer cosas que inciten más enojo aunque no te muestres débil, asustado o manejable porque entonces creerán que pueden contigo. Algo muy efectivo es lograr que desvíen su atención de la situación o la persona con la que se enfadaron a alguna tarea específica, de ese modo de a poco la ira disminuye.

2. El quejoso crónico. Escucha y pregunta sobre sus molestias pero no estés de acuerdo porque sí con las quejas, no pidas disculpas y no seas ofensivo o demasiado frontal. Tras entender la situación, ofrece alternativas a los problemas.

3. El que siempre está de acuerdo con todo. Aquel que es amable y sonríe todo el tiempo pero cuando hay una situación complicada o problema desaparece acostumbra a prometer cosas que después no suele cumplir.

Es porque tienen la necesidad de caer bien a los demás. Hay que hacerle entender que todavía te gustará, incluso si da su verdadera opinión. Pidele que sea sincero, ayudalo a que no prometa cosas que luego no vaya a hacer y hazlo sentir valorado.

4. El sabelotodo. Tanto el que realmente lo es como el que lo pretende. En el segundo caso, confróntalo en privado y ayúdalo a resolver la situación. Con el primero hay que tener mucho tacto.

No ataques sus ideas sino plantea preguntas que sugieran alternativas, muestra respeto por su competencia pero no te menos tengas y si es reticente a considerar las ideas de los otros, puede ser sabio aceptar un papel subordinado como su «ayudante».

5. El pesimista. Evita que te absorba su negativismo. No discutas con él porque encuentra un problema a cada solución. En su lugar, demuestra que el cambio es posible y aprovecha sus aptitudes para ver posibles consecuencias o adversidades malas a las situaciones para anticiparte a los problemas.

No dejes que el pesmista te tire abajo.

No dejes que el pesmista te tire abajo.

6. El que pospone todo. No le exijas reacciones rápidas, déjale su tiempo para que pueda analizar la situación. Dale tranquilidad para que tome su determinación y apóyalo en la ejecución de la misma.

Intenta siempre ver el lado bueno de las cosas y recuerda que al aplicar estas técnicas puedes no solamente evitarte una discusión, sino poner de tu parte a la persona que en un principio generaba conflictos o impedimentos en tu entorno.