Somnifobia infantil, el miedo de irse a dormir

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Al igual que otras fobias, la somnifobia puede llegar a producir un malestar físico intenso cuando el niño nota que se aproxima la hora de dormir. ¿Quieres saber más al respecto? Veamos a continuación lo que nos comenta la experta Úrsula Perona.

¿Qué es una fobia?

Una fobia es un miedo intenso a algo. Puede ser animales, cosas, o situaciones. Conduce a que las situaciones temidas sean evitadas o en el caso de ser soportadas, conllevan un gran malestar.

El niño puede que reconozca o no que su miedo es irracional, pero sabremos que se trata de una fobia porque va a interferir significativamente en su funcionamiento diario.

Los miedos relativos a la hora de irse a dormir suelen aparecer entre los 2 y los 4 años de edad, pues es la etapa en la que se desarrolla la imaginación infantil. La oscuridad sumada a su capacidad de imaginar con realismo monstruos o villanos, suele ser la combinación perfecta para desarrollar una somnifobia.

¿Qué puedo hacer si mi hijo no duerme lo suficiente?

¿Qué es la somnifobia?

Se trata de un trastorno psicológico que puede afectar a personas de cualquier edad, desde niños hasta adultos, y consiste en el miedo irracional y excesivo ante la situación de irse a dormir.

Quienes lo sufren, entran en estado de pánico pues creen que algo terrible les va a ocurrir mientras duermen.

En los niños se suele relacionar más con los contenidos fantasiosos de sus pesadillas, mientras que en los adultos suele relacionarse con el miedo a la muerte o a dejar de respirar.

Como hemos comentado, en los niños el miedo a dormir es algo evolutivo y normal que a partir de los 8 años suele desaparecer por sí solo. Sin embargo, en algunos casos esto no ocurre así y termina siendo desadaptativo y provocando mucho sufrimiento en el niño.

Síntomas de la somnifobia

Generalmente los niños con este trastorno comienzan a mostrarse inquietos y ansiosos conforme se va acercando la hora de ir a dormir, es lo que en psicología se llama como «ansiedad anticipatoria».

Durante este periodo empiezan ya a poner excusas para no ir a la cama, se inventan que tienen que hacer pis o comienzan a llorar desconsoladamente. Cuando llega el momento de acostarse, empiezan a mostrar síntomas físicos de la ansiedad, tales como: palpitaciones, temblores, sudoración e incluso náuseas.

¿Cómo ayudar a los niños con su miedo a irse a dormir?

Enseñar a perdonar a tus hijos es una de las tareas mas arduas que poseen los padres.
  • No magnificar ni minimizar su miedo. Aunque a nosotros nos parezca una tontería y algo irracional, nuestro hijo lo está pasando realmente mal. Llamarle “miedoso” o minimizar su miedo no va a ayudarle a superarlo, debemos ofrecerle compasión y mostrarnos accesibles cuando necesite aliviar su malestar.
  •  Asociar el hecho de irse a dormir con alguna actividad agradable. Crear una rutina para acostar al niño siempre es positivo, es decir, tener un horario para ir a la cama, evitar hacer actividades que le alteren y dedicar un rato previo a dormir para compartir alguna actividad tranquila que le agrade como leer un cuento juntos, masajes, practicar la relajación…
  • Ayudarle a ridiculizar sus miedos. Una forma de superar miedos que tienen que ver con monstruos o fantasías es dibujarlos y, una vez dibujados en la forma en la que se les teme añadirles adornos, colores y aspectos que los ridiculicen como nariz de payaso o cualquier accesorio que al niño le parezca gracioso. Esto le ayudará a ver sus miedos más pequeños y adquirir seguridad y poder sobre ellos.
  • Buscar ayuda profesional. Si el miedo es demasiado intenso y afecta al estado de ánimo del niño, a su descanso y a su comportamiento en su vida cotidiana, lo mejor es contactar con un especialista para evitar que las fobias se cronifiquen.

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