Si te quejás de todo, puedes estar sufriendo este síndrome

En algunas situaciones seguramente habrás usado o te han dicho la frase: “No te hagas la víctima”.

De vez en cuando no está mal ocupar ese rol. Pero si ese comportamiento se torna habitual y te conviertes en un quejoso constante, es que estás sufriendo victimismo crónico.

Una persona victimista también será infeliz y pesimista. Todo lo verá de forma negativa, creerá que solo a ella sale todo al revés y que la mala suerte la persigue vaya a donde vaya. De lo que no logra darse cuenta es que nada de eso es: el victimista crónico tiene una visión distorsionada de su realidad.

Según los especialistas, la persona que se queja continuamente de todo y de todos ve la vida de una forma muy poco real. Sin embargo, el hecho de ser tan pesimista y de creer que todo lo negativo le ocurre a ella provoca que se haga realidad.

Todos hemos pasado por malos momentos y, como suele decirse, vemos la mitad del vaso vacío, pero eso no nos hace victimistas crónicos; para eso hace falta que la queja sea constante y mantenida en el tiempo.

Se trata más bien de una característica de la personalidad, una actitud ante la vida.

Una persona con este perfil, se alimenta de emociones y de sentimientos negativos. Lo más grave es que no solo culpa a los demás de sus desgracias, sino que adopta actitudes de desprecio, violencia, agresividad e intolerancia.

Las características de una persona victimista

Deforman la realidad

Nunca se hacen responsables de sus propios actos y creen que todo lo malo que les sucede es por culpa de los demás.

El problema es que distorsionan la realidad a su favor y, en este caso, todo esto les hace sentir aún más desgraciados, ya que consideran que tampoco tienen el poder de cambiarlo.

Se alimentan de sus lamentos

La queja o el lamento es su principal alimento. De esta manera, logran llamar la atención de quienes los rodean y se convierten en el centro de todas las miradas, lo que los hace sentirse importantes.

Otro rasgo es que no piden ayuda ni intentan salir de una situación que no les agrada. Su actitud es, básicamente, lamentarse.

Buscan culpables

Toda víctima busca un culpable. En este caso, para cargarlo con todos aquellos defectos de los que no quiere hacerse responsable.

Creen que los demás se mueven por intereses y se sienten utilizados. No se dan cuenta de que ellos mismos alimentan esa situación y de que, en realidad, les gusta.

Cero autocrítica

Los victimistas crónicos son incapaces de hacer una verdadera autocrítica, no conciben que exista nada reprochable o mejorable en ellos mismos.

Todas sus desgracias son causadas por los demás, y sienten que les es ajena la posibilidad de control. Ellos simplemente son víctimas de algo que no pueden frenar.

Manipulación y chantaje emocional

Todas sus características los convierten en grandes manipuladores, tanto de las situaciones como de las personas a fin de lograr todo lo que se propongan. Ellos saben que el papel de víctima puede ablandar a una persona de buen corazón y saben que eso está a su favor.

Es importante que seamos conscientes de que una persona victimista utilizará el chantaje emocional para lograr sentirse aún más víctima de una situación. Esta clase de sujetos se regocija en el pesimismo, se alimenta del lamento y culpa a los demás para sentirse especial.

Debemos aprender a lidiar con ellos y a neutralizarlos para que no nos afecten ni nos contagien su energía negativa. Después de todo, un victimista es una persona tóxica que, finalmente, solo nos hará sentir mal.