Si estás en un cocktail, estas son las bebidas con más calorías

Cuando estamos por empezar una dieta, en general, surge la eterna discusión (siempre presente en consultorio): “¿Y qué hago con el alcohol?”, “alcohol nada ¿no?” o “alcohol… es lo peor para bajar?”.

La realidad es que encasillar a las bebidas alcohólicas en un lugar sería muy injusto, lo que sí deberíamos hacer es evaluar cómo debería ser nuestro comportamiento respecto de ellas. A continuación tocaremos algunos temas a tener en cuenta:

Que bebida aporta más calorías en sí misma

Las bebidas alcohólicas están conformadas por dos elementos que aportan calorías: alcohol y carbohidratos. La sumatoria de ambos nos dará por resultado el valor calórico total del vaso a consumir.

Entonces, por lógica, la bebida con mayor graduación alcohólica debería ser la que más “engorde”. Y si bien eso es cierto, también es verdad que, por lo general, cuanto más tiene la bebida en cuestión menos tolerancia tenemos, por lo que consumimos un menor volumen.

Frecuencia y cantidad

Al igual que con los “gustos alimentarios”, el efecto del consumo de alcohol en nuestro peso y composición corporal depende, entre otras cosas, de cuánto y que tan frecuentemente lo ingerimos.

En números: una lata de cerveza aporta 155 calorías. Si consumimos al mes una al día estaríamos incorporando 155 calorías por 30 días, lo que nos da un resultado de 4650 calorías totales que es un poco más de medio kilo de grasa corporal (eso sin tener en cuenta que el consumo en fines de semana suele aumentar).

La misma cuenta se puede realizar desde el punto de vista de la cantidad “solo tomo una vez por semana”. Pero esa persona consume siete latas a lo largo del evento, estaríamos hablando de exactamente el mismo número.

Ranking Calorias por 100cc de bebida alcoholica

El ranking.
El ranking.

Entonces, ¿el alcohol engorda?

El alcohol aporta lo que llamamos “calorías vacías”, es decir, son calorías que no vamos a usar para nada y aún así nos van a impedir “quemarlas” ya que las estaríamos volviendo a incorporar.

De todos modos, no podemos decir que el alcohol en sí mismo “engorde” o nos impida bajar de peso. Sí podemos controlar la frecuencia y los volúmenes de ingesta y decidir cuando para cada uno de nosotros “vale la pena”. Las bebidas no serían más que un gusto como cualquier otro.

En cuanto a qué bebida elegir por sobre otra es decisión personal de cada uno, según su gusto y preferencia.

En lo que puedo asegurar es que, por lo general, debido a la relación“calorías-cantidad de consumo”, terminamos ingiriendo menos cantidad de calorías al consumir champagne (bebida seca, se consume menos y el aporte calórico se encuentra dentro de las que menos densas).

Podríamos concluir que, al igual que con los deliverys, pizzas, snacks y otros caprichos, solo tenemos que estar atentos a qué estamos consumiendo y nunca perder de vista nuestro objetivo.