Garry Wells, un ciudadano inglés de 37 años, decidió aprovechar el buen tiempo para sacar a pasear a su perro por la costa de la ciudad de Dorset.

Pero nunca se hubiese imaginado que esa caminata tan rutinaria se iba a transformar en un descubrimiento: su mascota encontró una bomba de la Segunda Guerra Mundial en la arena.

Según contó el dueño, todo empezó cuando el bulldog francés empezó a cavar un pozo en el medio de la orilla, de la nada. Sorprendido por la actitud del animal, que siempre prefiere jugar con la pelota, se acercó para ver qué estaba haciendo.

Pero, de manera inmediata, el perro intentó evitar que Garry se aproximara, como si lo estuviera protegiendo de algo. Al ver la insólita insistencia de su mascota, el hombre se preocupó. Hasta que un simple vistazo a lo lejos le bastó para confirmar lo que estaba ocurriendo: había un artefacto explosivo.

El bulldog francés encontró la bomba en una playa de Dorset, Inglaterra.

El bulldog francés encontró la bomba en una playa de Dorset, Inglaterra.

Ante el riesgo que esto podría significar, Gary llamó a los servicios de emergencia. “Cuando finalmente pude apartar a mi perro para ver lo que había encontrado, dudé en hablar con las autoridades. Porque pensé que, tal vez, podrían estar perdiendo su tiempo”, explicó el joven al portal Daily Mail.

Pero cuando los bomberos se acercaron hasta la playa constataron que efectivamente era una bomba de la Segunda Guerra Mundial y que no había sido detonado. “Hiciste bien en llamar”, le dijeron al hombre.

La bomba era de la Segunda Guerra Mundial y no había sido detonado.

La bomba era de la Segunda Guerra Mundial y no había sido detonado.

La brigada que se encarga de este tipo de artefactos aseguró que la bomba no era peligrosa y lo removieron de la orilla. A su vez, explicaron que este tipo de elementos estaban allí porque esa costa había funcionado como un área de entrenamiento para el desembarco de Normandía.

Seis semanas antes de este operativo de los aliados, las tropas practicaron en esas playas frente al primer ministro Winston Churchill, el rey George VI y el general Dwight D. Eisenhower.