Si usás maquillaje es imprescindible removerlo a diario para cuidar la salud y la integridad del cutis.

Es necesario limpiarse la cara todas las noches para eliminar los productos cosméticos porque mientras dormís se produce la regeneración celular: la piel elimina el sebo y las toxinas acumuladas durante el día. También es importante llevar a cabo un ritual de limpieza diario.

En ese marco, es aconsejable conocer todas las opciones disponibles para sacar el maquillaje y, de ese modo, asegurarte de que elegís el mejor cuidado para la cara.

De este listado, las primeras y más conocidas son las toallitas desmaquillantes. Este producto es de los más usados porque son prácticas, rápidas y efectivas. Si bien son útiles para remover bases y correctores, su eficacia disminuye a la hora de quitar sombras o labiales.

Por eso, se las recomienda para esos días en las que no te aplicaste demasiados productos, te pusiste un maquillaje menos llamativo o estás apurada.

Otro de los cosméticos que ganaron popularidad en los últimos años es el agua micelar. Es un producto multifunción que sirve para desmaquillar, limpiar el rostro, tonificar e hidratar.

No reseca la piel, sino que la deja suave y brillante. Otro plus es que no lleva alcoholes ni parabenos y suele tener buena tolerancia dérmica.

Se denominada así porque está integrada por “micelas”, unas moléculas que tienen la función de atrapar el maquillaje, suciedad y las impurezas de la piel. Si dispones de tiempo es bueno incorporarlo a tu rutina de belleza nocturna porque matás dos pájaros de un tiro: quitás los cosméticos y limpiás el rostro.

Si prefieres elegir algo más tradicional, los jabones limpiadores dejan una sensación de frescura. No obstante, si tenés la piel sensible vigilá porque algunos pueden provocar sequedad o irritación. Elige el más adecuado y, de ser posible, usalo en la ducha para asegurarte de remover todo el producto.

Finalmente, otra alternativa es la leche limpiadora, muy adecuada para las personas que tienen la piel seca porque hidratan más que el resto de los productos. Su desventaja es que es necesario retirar el producto con algodones, lo que puede resultar un poco más molesto.

Cualquiera de las opciones propuestas es adecuada e incluso podés intercalarlas a lo largo de la semana, según las necesidades de cada día.

Lo más importante es mantener tu piel hidratada y acostumbrarte a ir a la cama con la cara lavada para dejar que el rostro respire. Conviertelo en un hábito para cerciorarte de que tu cara no se va a resentir con el paso de los años.