El estado de Colorado, en Estados Unidos, está siendo duramente golpeado por un fenómeno meteorológico poco frecuente en la región.

Se lo conoce como “bomba ciclónica”, e implica un temporal tan hostil que obligó a las autoridades a cerrar todas las rutas locales.

Todas las rutas que recorren el estado, tanto de norte a sur como de este a oeste están cerradas y permanecerán así hasta que el personal de Departamento de Transporte de Colorado (DTC) pueda reabrirlas”, anunció este miércoles Tamara Rollinson, portavoz de la institución.

Pero, ¿qué es una “bomba ciclónica”? De acuerdo con el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos, se trata de una combinación de baja presión, aire frío y húmedo, nevada y fuertes vientos, los cuales se han manifestado en forma de ráfagas de hasta 130 kilómetros por hora en la zona del Aeropuerto Internacional de Denver, lo que derivó en la cancelación de casi 3.100 vuelos.

Por su parte, el Distrito Regional de Transporte también anunció la suspensión de sus servicios, ya que la nieve no permite la circulación de autobuses ni de trenes. Además, las autoridades de la capital del estado informaron que al menos una 200.000 personas padecen la interrupción del servicio eléctrico en la zona oeste de la ciudad.

Vehículos detenidos por el temporal en la Interestatal 70 (Fuente: AP).

Vehículos detenidos por el temporal en la Interestatal 70 (Fuente: AP).

Mientras tanto, 1.100 automovilistas quedaron varados en Colorado por las duras condiciones climáticas impuestas por la tormenta, que impide el avance de vehículos de todo tipo en muchas zonas del estado.

Como consecuencia del temporal, la Policía confirmó la muerte del agente Daniel Groves, de 52 años, que se hallaba fuera de su patrulla cuando fue impactado por un conductor que perdió el control en la Ruta Interestatal 76, que permanece cerrada a causa de la acumulación de nieve.

Camión removedor de nieve se dirige hacia Nebraska (Fuente: AP).

Camión removedor de nieve se dirige hacia Nebraska (Fuente: AP).

“El mensaje es claro: no salgan a la calle. Quédense en la casa”, dijo la portavoz del DTC, que aseguró que a pesar del trabajo en simultáneo de cien camiones removedores de nieve, aún no han podido limpiar las calles porque “el viento es muy fuerte, la nieve es demasiada y la visibilidad es nula”.

Lamentablemente, lejos de haber finalizado, la “bomba ciclónica” continúa su paso hacia las grandes planicies y parte del medio oeste de Estados Unidos. Este jueves se esperan ráfagas de 80 a 112 kilómetros por hora en Colorado, Nuevo México, Texas y Oklahoma.

Según los expertos, el pico máximo del fenómeno tendrá lugar durante la noche, cuando algunas áreas podrían sufrir vientos huracanados de hasta 175 kilómetros por hora.