Cada pareja es un mundo y lo que a una le funciona para otra puede suponer un motivo de ruptura.

No obstante, hay algunos temas que de no hablarse de forma regular o no abordarse en absoluto pueden perjudicar la relación e incluso derivar en un motivo de ruptura.

Una de las reglas de oro de cualquier pareja es la comunicación, algo que en el amor es imprescindible para que el vínculo dure en el tiempo. Es necesario tener claro qué siente y espera la otra persona y si se comparten deseos, proyecciones de futuro y formas de encarar la vida.

Con eso en mente, los doctores Julie Schwartz Gottman y John Gottman publicaron el libro Eight Dates (Ocho Citas) en el que resumieron las conversaciones que ayudan a cuidar la relación.

Las conclusiones las obtuvieron después de años de investigación en los que estudiaron a más de 3 mil parejas.

Según su investigación, los ocho temas de conversación que se deben tener en una pareja son sobre confianza, conflicto, sexo, dinero, familia, aventura, espiritualidad y sueños. Para abordar cualquier de estas temáticas es importante tener dos cosas muy presentes en todo momento: la sinceridad y el respeto.

Los ocho temas

Confianza: es algo primordial en cualquier pareja y es necesario marcar al inicio del vínculo qué se considera una traición para que se sepa qué esperar de la otra persona y que espera ella de vos.

Conflicto: para evitar problemas es aconsejable que cada cierto tiempo uno le transmita a la pareja qué es lo que le molesta o desgrada para así reducir las chances de que algo termine en una discusión.

Sexo: los sexólogos recomiendan que para mantener una vida íntima satisfactoria a largo plazo se debe experimentar para no caer en la rutina. En este punto, es importante que cada uno exprese al otro que es lo que desea probar, cómo y de qué forma para que sea placentero para ambos.

Dinero: pactar de qué forma se reparten los gastos cuando cada uno tiene su propio hogar o negociar qué hacer con los ingresos si se convive es un potencial foco de conflicto permanente.

En este caso la negociación y el ceder espacios son las mejores opciones para que no pase a mayores.

Familia: lidiar con los parientes del otro no siempre es sencillo e incluso puede ser un problema por lo que es bueno marcar qué es lo que a uno no le gusta y que el otro actúe en consecuencia.

Por otro lado, el tener o no hijos es otro punto en el que es importante ponerse de acuerdo porque puede suponer una ruptura en el caso de no coincidir. Por eso, es recomendable tener esa charla en un período inicial de la relación.

Aventura: no se debe compartirlo todo con la pareja pero sí que tienen que tener puntos en común en las actividades de ocio para disfrutar del tiempo libre. Es bueno hablar de qué forma se pueden mezclar gustos.

Espiritualidad: la religión puede ser un punto de cercanía o de desconexión. Cuando se trata esta temática en particular uno no debe tratar de convencer sino ver el punto de vista del otro y tratar de llegar a acuerdos.

Sueños: tener proyectos individuales es importante pero se debe tener en cuenta que no todos son compatibles.

Es bueno que cada cierto tiempo se compartan las proyecciones futuras para saber si al largo plazo estas ambiciones los pueden separar o unir aún más. También es recomendable tener metas en común.