No soporto a la familia de mi pareja

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«No soporto a la familia de mi pareja» es una sentencia frecuente. Incluso es probable que nosotros también hayamos experimentado la sensación en algún momento con nuestra familia política.

En este sentido, nos cuestionamos: ¿las relaciones con las familias de origen de la pareja tienden a ser conflictivas?

El conflicto con la familia política puede afectar a la relación, de ahí que pueda surgir la cuestión: ¿qué podemos llevar a cabo para evitar que el problema se traslade a la pareja? A continuación, explicamos algunos datos a tener en cuenta.

Mujer discutiendo con su pareja

Expresa lo que sientes

«Comunicar el malestar y compartir la preocupación, es decir, dar voz al problema mediante un discurso asertivo es uno de los objetivos de la terapia”, comenta la psicóloga María Teresa Mata Massó.

Por lo tanto, expresar lo que sentimos a nuestra pareja en referencia a la familia política, es el primer paso para evitar que afecte a la relación.

Prueba a ponerte en el lugar de tu pareja

Para tu pareja su familia es muy importante, del mismo modo que la tuya lo es para ti. Por ello, frases como «no soporto a la familia de mi pareja», «no aguanto a los padres de mi novia», «ojalá tuviera otra familia política» pueden generar malestar en la otra persona.

En este sentido, estar en medio de un conflicto entre la pareja y la familia de origen en muchos casos es doloroso; sitúa a quien se encuentre en medio en una posición incómoda y difícil.

Establece límites

Según Salvador Minuchin, las familias son sistemas que se componen a su vez de subsistemas diferenciados: la pareja, la pareja y los hijos en el caso que se tengan, los padres de cada miembro de la pareja, los hermanos, los respectivos abuelos,… entre los subsistemas más destacados.

El autor afirma que es indispensable establecer límites concretos en el sistema familiar, puesto que, según Minuchin y la psicología sistémica, cada miembro de la familia cumple un rol determinado y cuando no existen límites los roles se vuelven difusos, lo cual potencia las posibles malas relaciones dentro del sistema. 

Por lo tanto, es fundamental establecer unos límites claros, los cuales no se pueden sobrepasar para intentar mantener la armonía familiar.

Chica y suegra discutiendo

Tu pareja y tú son un equipo

Al hilo del párrafo anterior, al igual que es importante establecer límites con el resto de subsistemas familiares, es imprescindible partir del concepto de unidad: la pareja es un equipo, el cual toma decisiones y llega a acuerdos acerca de lo que es mejor para el sistema que forman, tal y como afirma Minuchin.

En definitiva, experimentar una relación conflictiva con la familia política del tipo «no soporto a la familia de mi pareja», puede acarrear enfrentamientos con la pareja que, si no se llevan a cabo medidas para encauzar la situación, puede convertirse en un problema grave.

Por esta razón, recuerda que existen profesionales de la psicología que pueden ayudar en este tipo de conflictos.

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