“No se deben comer harinas después de las 17” y otros mitos sobre los hidratos de carbono

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Los hidratos de carbono fueron durante muchos años una preocupación excesiva para bajar de peso y lograr llevar una alimentación equilibrada.

¿Cuántas veces se escuchó que los hidratos de carbono y más precisamente las harinas engordan? O ¿cuántas veces se oyó la recomendación de que no se pueden consumir después de las 17 horas? Pero, ¿es esta la solución para bajar de peso?

La alimentación rica en azúcar y en otros edulcorantes es lo que fomenta la epidemia de la obesidad (Shutterstock)

La alimentación rica en azúcar y en otros edulcorantes es lo que fomenta la epidemia de la obesidad (Shutterstock)

Se debe recordar que este macronutriente no sólo se encuentra en el pan y en los productos derivados de la harina de trigo como los fideos, las pastas, las galletitas, las medialunas, las tortas, etc.

Los hidratos de carbono forman parte de gran cantidad de alimentos y muchos de ellos saludables y fuente de fibra, como los cereales integrales, las legumbres, las hortalizas, frutas y frutos secos. Lo que se debe rever es qué calidad de hidratos se consumen y de dónde provienen.

El pan blanco es un alimento con alto índice glucémico, esto es, que eleva el azúcar en sangre rápidamente (Shutterstock)

El pan blanco es un alimento con alto índice glucémico, esto es, que eleva el azúcar en sangre rápidamente (Shutterstock)

En tanto, la alimentación rica en azúcar y en otros edulcorantes es lo que fomenta la epidemia de la obesidad. Cuanto más consumo, más lo necesito.

Se genera un comportamiento compulsivo que persiste en el tiempo perpetuando los niveles de ansiedad y esa ganas de comer algo dulce.

Los edulcorantes, tan aclamados por la población y mucho más dulces que el azúcar salieron al mercado con la ilusión de poder mantener el dulzor de los alimentos a un costo más bajo de calorías.

Lo curioso es que muchos estudios comprobaron que aquellas personas que consumían cantidades excesivas de edulcorantes ingerían mayor cantidad de calorías a lo largo del día.

Otro ejemplo es el pan blanco, un alimento con alto índice glucémico (eleva el azúcar en sangre rápidamente), pobre en fibra y consumido culturalmente en gran cantidad. Lo consumimos en el desayuno, en las comidas principales, en las meriendas, en forma de tostada, como acompañamiento y para hacer sándwiches de todo tipo.

Es decir, es un alimento que, por lo general se consume en exceso. Eliminarlo de la alimentación, probablemente, correspondería con una disminución del peso corporal. Lo mismo sucedería con los fideos o el arroz. Y ahí está el error, restringirlos por completo”, señaló.

Entonces, ¿cuál es la clave con respecto al consumo de hidratos de carbono? “Mejorar su calidad, eligiendo las versiones integrales (¡hay mucha variedad en el mercado! Pero también hacer versiones caseras) y alimentos menos refinados.

Utilizar diferentes harinas, aumentar el consumo de legumbres (3 a 4 porciones por semana), sumar frutas y frutos secos, y disminuir el consumo de azúcar y edulcorantes artificiales”.

Siempre es necesario ajustar las porciones a nuestro requerimiento energético para evitar un exceso de calorías diarias consumidas. No deben hacerse restricciones nutricionales ni dietas alocadas. El secreto está en la variedad y el equilibrio. Re-aprender a alimentarnos requiere su tiempo pero es posible”.

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