“Polvo eres, y al polvo volverás”, decía la Biblia. La expresión nunca fue tan certera.

El gobernador de Washington, Jay Inslee, firmó este martes una ley que convierte a su estado en el primero en Estados Unidos que permitirá que los difuntos sean transformados en compost en el espacio de un mes y que literalmente vuelvan a la tierra.

El proceso de compostaje “ofrece una alternativa al embalsamamiento y entierro o cremación.

Es natural, seguro, sostenible, y resultará en un ahorro significativo de emisiones de CO2 y en el uso de la tierra”, explicó Katrina Spade, una de las promotoras del proyecto de ley.

La joven se apasionó por estas alternativas hace 10 años y creó la firma Recompose en Seattle, que desarrolló un proceso de compostaje humano que está casi listo para ser comercializado.

El gobernador Jay Inslee firma la ley que permite hacer compost con los difuntos. Foto: AP.

El gobernador Jay Inslee firma la ley que permite hacer compost con los difuntos. Foto: AP.

El proceso se centra en acelerar la descomposición natural del cuerpo, que es colocado en un contenedor, que sirve de ataúd para el funeral. Allí se coloca con paja, virutas de madera y alfalfa, y se crean las condiciones perfectas de humedad y oxigenación para que las bacterias hagan su trabajo.

Todo, incluyendo los dientes y huesos, se convierte en compost“, afirmó Recompose, que durante 30 días monitoriza el proceso de descomposición, que incluye la búsqueda y extracción de materiales no orgánicos, como un marcapasos o un implante dental.

Las familias reciben un metro cúbico de un material “muy parecido a una tierra vegetal que se compra en un vivero”. La cantidad equivale a unas dos carretillas, que se pueden esparcir por sus jardines o incluso usar para plantar un árbol en honor al fallecido.

“Le da un significado y un uso a lo que les sucede a nuestros cuerpos después de la muerte”, dijo Nora Menkin, directora ejecutiva de People Memorial Association, un grupo de Seattle que ayuda a las personas a planear funerales.

Una persona con compost en la mano en una estación de reciclaje de San Francisco. Foto: AFP.

Una persona con compost en la mano en una estación de reciclaje de San Francisco. Foto: AFP.

El proceso desarrollado por Recompose es similar al utilizado durante décadas en las granjas para procesar cadáveres de animales.

Fue probado científicamente el año pasado por la Universidad del Estado de Washington, que usó seis cuerpos donados por voluntarios. Se constató que el proceso duraba entre 4 y 7 semanas.

Los promotores de la ley dicen que esto supondrá un avance para el medio ambiente, ya que los cuerpos no ocuparían espacio, no se filtrarían sustancias químicas al suelo como ocurre en el entierro tradicional y se reduciría el proceso de liberación de dióxido de carbono en el aire durante la cremación.

El patrocinador de la medida, el senador demócrata Jamie Pedersen, dijo por su parte que eliminar los restos humanos con un bajo impacto ambiental “tiene sentido”, especialmente en las zonas urbanas “más pobladas”.

“Esta ley cambiará el mundo, ya que la cremación es el método más popular en el estado, pero este método reducirá 1,4 toneladas métricas de carbono por persona”, dijo Pedersen.

La ley entrará en vigor el 1 de mayo de 2020, momento en el que los residentes de Washington podrán elegir entre un ataúd, ser incinerados o convertirse en tierra fértil.

La Iglesia católica en Washington rechazó la medida, asegurando que “deshacerse de restos humanos de esta manera no muestra suficiente respeto por el fallecido”, dijo Joseph Sprague, director ejecutivo de la Conferencia Episcopal del estado al diario Los Angeles Times.

Spade no coincide con este argumento, y señala que esta tercera opción está cargada de espiritualidad. “La idea de volver a la naturaleza de una manera tan directa, y ser colocado de nuevo en el ciclo de la vida y la muerte, es en realidad muy hermosa”, señaló.

Su empresa aún no está activa pero planea cobrar unos 5.000 dólares por una “reducción orgánica”, más caro que una cremación pero menos que un entierro tradicional.

Los entierros ecológicos son tendencia en Estados Unidos.

El actor Luke Perry, estrella de la serie “Beverly Hills 90210”, fallecido repentinamente a principios de marzo, había pedido ser enterrado con un traje hecho de hongos y otros microorganismos llamado Infinity, que “ayuda al cuerpo a descomponerse, neutraliza sustancias tóxicas y transfiere nutrientes a la vida vegetal” al final del proceso, según explicó la empresa que lo fabrica, Coeio.