Hacer ejercicio es una recomendación básica para cuidar la salud, y es importante mantenerse activo en todas las etapas de la vida. No obstante, algunas rutinas de entrenamiento pueden ser perjudiciales si no se adaptan a la edad y al estado físico de la persona.

Pasada la barrera de los 40 años, el cuerpo empieza a perder masa muscular de forma sostenida y a ganar tejido adiposo (grasa). Esto es debido al proceso propio del envejecimiento, que en las mujeres suele ser más marcado por los cambios hormonales que arrancan con la premenopausia.

Por todo ello, es bueno empezar a adaptar la rutina de ejercicios a lo que está por venir, especialmente en lo referente a reforzar los huesos.

Los expertos en fitness recomiendan estos seis ejercicios para la cuarta década de la vida:

Pesas: realizar ejercicios que contribuyan a fortalecer los músculos y a potenciar los reflejos reduce el riesgo de caídas y subsecuentes fracturas.

HITT (ejercicios de intensidad en intervalos): este tipo de entrenamiento tiene las mismas ventajas que las pesas, pero además se puede tener como base ejercicios funcionales, que son aquellos que imitan los movimientos cotidianos.

Kinstretch: esta disciplina basada en estiramientos dinámicos desarrolla al máximo el control del cuerpo, la flexibilidad y los rangos de movimiento, algo imprescindible a medida que envejecemos. Además, mejora la postura.

Spinning o ciclismo: en cualquiera de las dos modalidades a pedal, se estimula la pérdida de peso, algo fundamental a medida que pasan los años.

Marcha nórdica: el impacto del running puede perjudicar las rodillas, pero esta modalidad permite mantenerse en movimiento de forma intensa sin que las articulaciones se resientan en exceso.

Las recomendaciones de los expertos para realizar deporte son dos sesiones semanales de ejercicio de fuerza de media hora. Sin embargo, para mejorar la masa ósea se aconseja aumentar las veces entre 3 y 4.