Hay un fenómeno popular que recorre el mundo. Primero, fue un libro. Pero su adaptación a la pantalla chica terminó comiéndose a la propia saga literaria. Game of Thrones está por llegar a su conclusión.

Una de las razones de la calidad que mostró en los últimos años fue el elevado presupuesto que le permitió construir un relato audiovisual diferente. ¿Cuál fue su evolución?

Game of Thrones recorre las historias personales de los integrantes de las casas nobles que gobiernan los siete reinos de un mundo imaginario llamado Westeros. Todos se pelean por un único objetivo: llegar al trono de hierro y mandar a los demás.

Basada en las novelas de George R.R. Martin, la combinación de épica, fantasía, terror, sexo y violencia fue uno de los aspectos que terminaron dándole su marca registrada.

Para construir el universo de las familias Stark, Lannister y Targaryen -entre muchas otras-, el diseño de la producción fue esencial. No era fácil de antemano plasmar algo así en la pantalla.

El gasto de Game of Thrones es uno de los más elevados en la historia televisiva. Hasta la séptima temporada llevan gastados casi 600 millones de dólares. Ese número es lo que representa, por ejemplo, lo que valió Titanic multiplicado por tres.

Cersei Lannister, una de las villanas de las series. (Foto: AP)

Cersei Lannister, una de las villanas de las series. (Foto: AP)

Los primeros capítulos tuvieron menos dinero que el resto: 6 millones de dólares cada uno, hasta el quinto año del show, puntualizó el sitio de la NBC. Así, cerraron en aproximadamente 60 millones por temporada.

A partir de 2016 la puesta se modificó. Invirtieron más porque la historia empezó a agigantarse. Los combates dentro de la trama se hicieron más poderosos, los caminantes blancos adquirieron más protagonismo, al igual que los dragones, además de los cambios de escenarios. Necesitaba más recursos.

La sexta temporada tuvo 10 capítulos que salieron 10 millones de dólares cada uno; la séptima, con solo siete episodios, costó también 100 millones de dólares en total. En 2018, logró un récord: se convirtió en la serie con más nominaciones al Emmy de la historia. Tuvo 129 y todavía falta el final.

Uno de los puntos altos a nivel realización fue “La batalla de los bastardos”, un momento determinante en la trama.

Aquí Jon Snow pasó a tener el protagonismo en forma completa, por encima de otros personajes también relevantes. Si bien no hay un desagregado para saber el número fino, el sitio especializado en cine y series IMDB especula que pudo haber costado casi 30 millones de dólares.

El rey de la noche, en uno de los dragones que logró convertir para su ejército de los muertos. (Foto: AP)

El rey de la noche, en uno de los dragones que logró convertir para su ejército de los muertos. (Foto: AP)

¿Por qué usaron tanto dinero para ese episodio? La manera en la que se hizo estuvo a la par de cualquier película de Hollywood. A lo largo de 25 días de rodaje, trabajaron 600 actores, 500 extras, 80 caballos, y 25 dobles de riesgo.

Además, cuatro equipos diferente filmaron al mismo tiempo, lo que permitió darle una continuidad diferente a las peleas. La idea de los autores David Benioff y D.B. Weiss fue rodar en forma cronológica para captar de manera más fidedigna las reacciones de los actores con la evolución de sus roles durante la batalla.

En el climax de la pelea brutal entre el ejército de Jon Snow y el de Ramsay Bolton, los realizadores usaron 257 cuerpos –muchos de ellos reales y otros de utilería– para lograr el efecto de asfixia que tiene el líder de los Stark antes de que se resuelva la secuencia.

Además del aspecto artístico, los elevados costos tuvieron que ver con las locaciones que se eligieron y la logística que se usó. El equipo de Game of Thrones recorrió más de 20 ciudades a lo largo de ocho países.

Así, los escenarios ficticios de de Kings Landing, Winterfell o Meereen, por ejemplo, se filmaron en España, Croacia, Irlanda del Norte, Estados Unidos, Islandia, Marruecos, Escocia y Malta.