Las oficinas abiertas hacen que hables menos con tus compañeros

De un tiempo a estar parte, las empresas avanzaron en la creación de espacios de trabajo integrados.

Paulatinamente desaparecieron los cubículos y las oficinas individuales, dando paso a largos escritorios y trabajadores separados solo por el monitor de sus computadoras.

El objetivo de esta nueva distribución era fomentar la interacción y la creatividad. Muchos trabajadores no recibieron con agrado el cambio y hasta recurrieron a auriculares u otros recursos para aislarse de las distracciones. Para ellos, esta investigación no será una sorpresa.

De acuerdo a un artículo publicado en la revista científica Philosophical Transactions of the Royal Society B, las consecuencias de los espacios de trabajo abiertos fueron opuestas a lo deseado.

Dos investigadores de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) realizaron un experimento en una empresa multinacional que rediseñó sus espacios. Eligieron a 52 trabajadores y monitorearon con varios dispositivos sus interacciones con los compañeros durante tres semanas antes y después de reorganizar la distribución del lugar.

Lo que observaron fue que la comunicación cara a cara disminuyó un 73% cuando los cubículos desaparecieron. Asimismo, el uso del correo electrónico se incrementó en un 67% y el del chat virtual, en un 75%.

Un segundo análisis que involucró a otros 100 empleados en la misma empresa arrojó conclusiones similares. Decreció la cantidad de interacciones personales y el tiempo dedicado a esto cayó un 70%. También se elevó el uso del email entre un 22 y un 50%.

Los científicos consideraron que estos resultados pueden deberse a que hay muchos factores involucrados en la apertura de los espacios. Por lo tanto, un cambio en la arquitectura no desembocará de forma lineal en un aumento de la productividad.