Las dietas no son el secreto para bajar de peso

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Desde que el mundo es mundo, todos los seres vivos consiguen comida caminando, cazando, pescando, arrancando vegetales y frutos, y lo hacen con esfuerzo físico.

No existe ninguna situación natural donde haya alimentos en exceso; sí las hay muchas con falta de los mismos. Por suerte, los animales, incluidos los humanos, están programados para sobrevivir a las hambrunas.

Por lo tanto, no es tan difícil pensar por qué engordas: cuentas con exceso de alimentos todo el año y, para conseguirlos, no tienes que hacer el mínimo esfuerzo.

Hasta hay premios con descuentos si los solicitas por Internet y te lo traen con el famoso “delivery”.

Sumado a esto, se suele comprar en exceso, sin hacer una lista ordenada, aprovechando las bonificaciones en las segundas unidades, con determinadas tarjetas de débito o crédito, en ciertos días.

Por otro lado, la palabra dieta o régimen remite, en la imaginación, a gran restricción de alimentos y bebidas y, además, a comer todo insípido: “Todo lo rico engorda, y lo dietético no tiene ningún sabor”.

La realidad es que no estoy proponiendo un régimen, “la” dieta: “Bajá de peso en 15 días con la dieta fantástica y no recuperas peso nunca más”. Sí compras espejitos de colores, después no pidas tener un collar de brillantes.

Rechazar algunos alimentos por miedo a engordar no funciona.

Rechazar algunos alimentos por miedo a engordar no funciona.

Se engorda porque se come de más y uno se mueve menos casi todos los días de la vida. Entonces, si esto pasa por hacerlo mal siempre, ¿por qué pensar que uno va a mejorar cuidándose a veces?

Se estuvo usando comidas y bebidas en talle grande toda la vida y se quiere recuperar la silueta vistiéndose con comida talle pequeño, sólo algunos días. También es cierto que, cuánto más restrictiva sea la dieta, menos tiempo durarás haciéndola. ¿La solución? Relativamente fácil: come menos y muévete más.

No hay comidas malas (engordantes) y comidas buenas (adelgazantes): el secreto es la cantidad de la misma.

Si reduces el tamaño de tus platos de a uno convencional a uno tamaño postre, en la vida cotidiana y caminas todos los días, por lo menos media hora, bajarás paulatina pero constantemente de peso, sin esfuerzos, sin dietas.

Puedes bajar, sin pasar hambre, ni tener carencias de nutrientes ½ kg por semana, pero, ¡eso es muy poco!. Error: ½ kg por semana sin sufrir, son nada menos que 24 kg en un año. No hagas dietas, mejora tu estilo de vida.

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