Kaleb Klakulak, un nene estadounidense de 12 años, estaba convencido de que su mejor amigo, Kenneth Gross Jr., saldría pronto del hospital.

Su gran compañero de aventuras tenía leucemia, ya había atravesado dos trasplantes de médula ósea y -tras años de quimioterapia- padecía una insuficiencia cardíaca.

Pero el pronóstico empeoró con el correr de los meses y su compañero de escuela murió. A pesar del golpe que significó, se encargó de organizar un homenaje para él y su familia.

“Son hermanos de raza distinta”, aseguró LaSondra Singleton, mamá de KJ. Su hijo había conocido a Kaleb a los seis años en la escuela y, desde entonces, se volvieron inseparables. Hablaban todo el tiempo uno del otro e insistían en reunirse fuera de clase para jugar a los videojuegos o ver películas.

Pero a principios de este año, la salud del chico empeoró de manera drástica. Lo tuvieron que hospitalizar porque necesitaba un trasplante de corazón. El tratamiento de la leucemia había sido muy desgastante para su cuerpo.

Internado en terapia intensiva, sin poder hablar porque estaba entubado, los médicos notaron que comenzó a deprimirse y llamaron a su gran amigo para que los ayudara.

A pesar de estar internado en terapia intensiva, KJ recibía la visita de su amigo Kaleb todas las semanas.

A pesar de estar internado en terapia intensiva, KJ recibía la visita de su amigo Kaleb todas las semanas.

Aunque los médicos intentaron colocarle un dispositivo en su ventrículo izquierdo, el corazón no respondió como esperaban. Y los meses de internación se empezaron a volver más estresantes. Hasta que en abril pasado, KJ dejó de responder si quería un corazón y dio señales de que ya se había rendido. En mayo, lo desconectaron.

KJ estaba internado esperando un trasplante de corazón, después de años de quimioterapia.

KJ estaba internado esperando un trasplante de corazón, después de años de quimioterapia.

Kaleb llegó a despedirse y lo abrazó entre lágrimas. Pero a pesar del dolor que significó esta pérdida, decidió juntar fuerzas y ayudar a la familia de su amigo. Es que la mamá de KJ había dejado de trabajar y no tenía dinero para pagar una lápida.

Decidido, el nene de 12 años trabajó para recaudar parte del dinero. Primero, recolectó botellas y barrió suficientes hojas para juntar 250 dólares, casi la mitad del objetivo original. Cuando difundieron la colecta en Paypal, llegaron a recaudar hasta 900 dólares. Pero a medida que los medios locales hicieron eco de esta iniciativa, la suma se disparó.

Kaleb trabajó para recaudar dinero para comprar la lápida de su amigo.

Kaleb trabajó para recaudar dinero para comprar la lápida de su amigo.

Hasta el 17 de diciembre, la página de donaciones señalaba que habían recibido más de 3300 contribuciones. Y aunque ya habían superado los 2500 dólares, no aparecía el dinero total recaudado. La mamá de Kaleb comentó que solo revelería esa cifra -por seguridad- a la familia de KJ, quien agradeció el gesto con mucha emoción.

Ya con el dinero que necesitaban, el nene acompañó a la mamá de su amigo a comprar la lápida. El mensaje que eligieron para la tabla fue: “KJ Gross. Amado hermano, hijo y amigo”.