Casi seis meses después del derrumbe del puente Morandi de Génova, Italia, en el que murieron 43 personas y cientos fueron desplazadas de sus hogares, la demolición de la infraestructura comenzó este viernes con el desmantelamiento de uno de los dos enormes fragmentos que quedaron en pie tras la tragedia.

Decenas de operarios y expertos, maquinaria y una potente grúaparticipan en los trabajos que en unas ocho horas deberían lograr desmontar y bajar al suelo desde una altura de 48 metros el tramo oeste del puente, un enorme bloque de más de 800 toneladas.

El primer ministro italiano, Giuseppe Conte, que asistió al inicio de las operaciones, afirmó que “es un momento importantísimo, simbólico. Es el rescate de Génova, de (la región de) Liguria y de toda Italia”.

Aunque desde que ocurrió la tragedia el pasado 14 de agosto ya se han retirado materiales y restos con un peso total de 3.000 toneladas, es la primera vez que se desmonta un bloque gigante, de 36 metros de largo por 18 de ancho, del viaducto.

Trabajos de demolición del puente Morandi./ ANSA

Trabajos de demolición del puente Morandi./ ANSA

“Es un día simbólico porque por primera vez vemos una parte del puente en movimiento, que modifica el dramático horizonte que nos acompaña desde el 14 de agosto, pero el trabajo será complejo”, afirmó el gobernador de Liguria, Giovanni Toti.

El alcalde de Génova y comisario para la reconstrucción, Marco Bucci, también incidió en esa idea: “es un paso importante porque se va a echar abajo la primera gran pieza de puente. Pero hay que tener presente que es solo una parte del trabajo, porque ya se ha hecho mucho y todavía quedará mucho por hacer”.

Operarios trabajan este viernes en la demolición del tramo del puente Morandi que quedó en pie ./ EFE

Operarios trabajan este viernes en la demolición del tramo del puente Morandi que quedó en pie ./ EFE

Por su parte, el ministro de Transporte, Danilo Toninelli, aseguró que “la de Génova es una herida abierta que difícilmente podrá cerrase por completo”, pero añadió que hoy, finalmente, “se empieza a ver cómo se desmantela un puente que fue mal gestionado por quienes se aprovecharon económicamente y que en pocos meses se reconstruirá“.

Será un consorcio formado por las empresas italianas Salini Impregilo, Fincantieri y Italferr el que reconstruirá el puente con el diseño del arquitecto Renzo Piano.

El nuevo puente costará 202 millones de euros y se prevé que las obras terminen a fin de este año, aunque será operativo y podrán circular los vehículos a principios de 2020, como señaló Toninelli.

El proyecto de Piano contempla un puente con una cubierta de acero de 1.100 metros de longitud, con 19 pilares elípticos separados a una distancia de 50 metros.