En tiempos de agendas sobrecargadas en los que el tiempo libre es un bien escaso, encontrar un hueco para hacer ejercicio puede ser un desafío. Ante el problema, en muchas ocasiones real y en otras una excusa fácil, sumar movimiento a las horas laborales puede ser una respuesta.

Especialistas de la Clínica Mayo (Estados Unidos) ofrecen consejos -algunos más fáciles de aplicar que otros- para sumar actividad física a la rutina laboral.

1. Comienza en el trayecto al trabajo

Camina o anda en bicicleta al trabajo. Si vas en bus o en subte, bajá unas cuadras o una parada antes de lo habitual y caminá el resto del trayecto.

Si vas al trabajo en auto, estacionalo en el lugar más alejado del estacionamiento. En tu edificio, usá las escaleras en lugar del ascensor.

2. Trabajá de pie

Buscá oportunidades para levantarte de la silla. Parate y caminá mientras hablás por teléfono.

Probá usar un escritorio de pie o improvisá con una mesa alta o una encimera. Almorzá de pie. Si es posible, caminá hasta el escritorio de un compañero o compañera para conversar en persona, en lugar de enviarle un mensaje de texto o un correo electrónico.

3. Utilizá tus descansos para mantenerte activo

En lugar de tomar café o comer un café o comer un tentempié, optá por dar una caminata enérgica, subí unos pisos por las escaleras o hacé ejercicios de estiramiento suaves.

Por ejemplo, mirá hacia adelante y después bajá el mentón hacia el pecho, o mientras estás de pie, tomá la parte posterior de uno de los tobillos, o la pierna del pantalón, y llévalo hacia arriba, hasta el glúteo. Mantené cada estiramiento durante 15 a 30 segundos.

4. Sumá esfuerzos

Organizá caminatas en grupo durante la hora del almuerzo. Disfrutá en compañía de otras personas. Juntos pueden asumir la responsabilidad de hacer ejercicio en forma regular y alentarse mutuamente cuando se presenten dificultades.

5. Reuniones activas

Siempre que se pueda, llevá a cabo reuniones o sesiones para compartir ideas mientras todos caminan. Pueden dar vueltas dentro del edificio o, si el clima lo permite, hacer la reunión mientras caminan al aire libre.

6. Aumentá el ritmo

Si tu trabajo incluye caminar o andar en bicicleta, hacelo más rápido. Cuanto más camines y andes en bicicleta, y mientras más rápido lo hagas, mayores serán los beneficios.

7. Si viajás por trabajo, planificá de antemano tu actividad física

En el aeropuerto, mientras esperás el avión, tomá tu equipaje y caminá a paso ligero. Elegí un hotel que tenga un gimnasio (con cintas de caminar, aparatos y/o piscina) o llevá tu propio equipo.

Las sogas para saltar y las bandas de resistencia son fáciles de llevar en una valija. Además, siempre podés hacer ejercicio sin ningún tipo de equipo como, por ejemplo dar saltos de tijera, hacer planchas, abdominales y otros ejercicios simples.

El artículo elaborado por profesionales de la Clínica Mayo incluye consejos más difíciles de implementar a nivel general, pero que en algunos contextos podrían incorporarse, como reemplazar la silla por una pelota inflable (de las que se usan en los gimnasios) y tener a disposición en el lugar de trabajo elementos para hacer ejercicio (sogas, pesas, bandas).