La muerte de Roberto Gómez Bolaños, el ídolo de la comedia y creador de singulares historias como El Chapulín colorado y El chavo del ocho, sin dudas afectó a cientos de sus fieles seguidores alrededor del mundo. Un funeral multitudinario que quedó en la historia.

Pero quién más lloró su muerte fue su esposa, la actriz Florinda Meza, conocida por su papel de “Doña Florinda” en El chavo del ocho. 

Gomez Bolaños y su esposa, Florinda Meza.

Gomez Bolaños y su esposa, Florinda Meza.

A cinco años de haber enviudado, la mexicana se confesó en una entrevista, donde relató el calvario que vivió tras la pérdida del hombre con el que llevaba 40 años casada: “Sólo quería dormir y no despertar”.

Meza tenía 65 años cuando perdió a su compañero de vida, el 28 de noviembre de 2014. Gómez Bolaños tenía 85, y varias complicaciones respiratorias, causadas -en parte- por ser fumador por más de cuarenta años.

En 2015, su viuda revelaría que en realidad había muerto tras complicaciones por el Mal de Parkinson.

Y confesaba episodios de violencia de género: “Se ponía violento conmigo y me decía cosas horribles, luego se sentía mal. Eso fue debido al Parkinson”, explicó en su momento.

Doña Florinda.

Doña Florinda.

Luego de su muerte, la actriz contó que se sintió perdida, sin rumbo. En 1991 había hecho su última presentación en la pantalla, en la telenovela Milagro y magia.

“Entendí que debía continuar con mi vida. A mí me hacían entrevistas o me presentaba en algún lado, y yo les decía que estaba dispuesta a trabajar, pero nadie me llamaba”, recuerda.

Ahora, fue contactada por el realizador chileno Nicolás López, quien la invitó a trabajar en su nueva película. En ella, interpretará a una actriz llamada Verónica que enfrenta la vejez dentro del mundo de la actuación.

Roberto Gomez Bolaños y su gran amor, Doña Florinda. (EFE).

Roberto Gomez Bolaños y su gran amor, Doña Florinda. (EFE).

Según relató, experimentó una experiencia casi “paranormal”: “Yo digo que el director es como Roberto, de hecho mientras filmamos la película, yo sentí que Roberto nos acompañaba todo el tiempo”.

Respecto a la televisión, declaró que “confía en los nuevos tiempos”, y que las plataformas de streaming son parte de un proceso evolutivo, como pasó con el cine y la televisión.

“Que yo no vea las porquerías que hacen en la televisión mexicana no significa que, si hacen algo bueno, no lo voy a ver”, explicó.

La actriz todavía reside en la casa de la colonia Del Valle en la que vivió con Roberto Gómez, y aclara que piensa conservarla “mientras esté viva”.