En la nariz de los chicos puede haber pistas para detectar neumonía y bronquiolitis

La temporada de resfríos e infecciones respiratorias está a punto de arrancar. En cualquier momento, los chicos comenzarán a estornudar y resfriarse, los pañuelos conquistarán la casa y las visitas al médico se multiplicarán. Por eso, esta investigación resulta oportuna.

Científicos de la Universidad de Edimburgo (Escocia) descubrieron que en la nariz de los más pequeños puede haber pistas para detectar infecciones pulmonares severas. De acuerdo al artículo publicado en la revista científica The Lancet Respiratory Medicine, las colonias de virus y bacterias que viven en la zona se ven alteradas en los nenes que tienen este tipo de enfermedades.

La importancia de este descubrimiento radica en que las infecciones pulmonares son la principal causa de muerte en menores de cinco años a nivel mundial. Por lo tanto, cada avance tendría, potencialmente, un impacto significativo en la situación actual.

“Esta clase de enfermedades puede ser muy seria en bebés y niños, al tiempo que constituye una gran preocupación para sus papás.

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Nuestra investigación muestra por primera vez que la totalidad de la comunidad microbiana en el tracto respiratorio –y no un solo virus o bacteria– es un indicador vital de la salud respiratoria”, declaró Debby Bogaert, la autora principal del estudio, a la BBC.

Asimismo, la experta señaló que esto podría impactar en la forma en que los médicos diagnostican las infecciones respiratorias agudas (que incluyen la neumonía y la bronquiolitis), así como también influir en el uso de antibióticos.

En esta línea, los científicos consideran que las narices de los chicos pueden explicar la predisposición de algunos de ellos a desarrollar este tipo de enfermedades. Por lo tanto, también sería útil como forma de prevención. Otro uso que tendría este hallazgo es prever el tiempo de internación de los chicos enfermos.

Para llegar a estas conclusiones, los expertos trabajaron con equipos de los Países Bajos y recolectaron muestras de más de 150 niños menores de 6 años hospitalizados por enfermedades pulmonares infecciosas. Luego, compararon estos ejemplares con los de 300 chicos sanos.