Brasil no queda afuera de la ola #MeToo que se está dando en todo el mundo, incluido nuestro país con el caso de Thelma Fardin, en relación a las denuncias por acoso y abuso sexual.

El movimiento “A mi también” está más fuerte que nunca. El viernes la cadena TV Globo le dio espacio a la denuncia de diez mujeres que se animaron a contar lo que sufrieron en manos del “sanador espiritual” Joao Teixeira de Faria de 76 años.

Escoltan al curador espiritual al salir de la Casa Don Ignacio de Loyola. AFP.

Escoltan al curador espiritual al salir de la Casa Don Ignacio de Loyola. AFP.

Según cuentan ellas, abusó de ellas sexualmente, en 2010, con el pretexto de querer curarlas de enfermedades como la depresión y el cáncer. Una de ellas, la única que se animó a dar su nombre completo, es una coreógrafa holandesa llamada Zahira Leeneke Maus.

En su relato cuenta que fue violada por el curador. Las otras mujeres prefirieron quedar en el anonimato y dijeron que él las obligó a masturbarlo o a hacerle una felación, en sesiones de “curación espiritual”.

Tras estas gravísimas declaraciones públicas el gurú señaló: “No soy culpable”. Su asesora de comunicación aclaró que él “está sereno, abierto a que la justicia investigue las denuncias”. Sus fieles no tienen dudas de su inocencia. Sin embargo, la Fiscalía ya pidió la detención en prisión del “sanador espiritual”.

Seguidores del gurú esperan ser atendidos en la Casa Don Ignacio de Loyola. AFP.

Seguidores del gurú esperan ser atendidos en la Casa Don Ignacio de Loyola. AFP.

Su reputación traspasa fronteras, lo han ido a ver desde políticos hasta estrellas de la televisión estadounidense. En 2012, recibió la visita de la reconocida conductora Oprah Winfrey. Quien al enterarse de estas denuncias decidió quitar el video con la entrevista que le realizó en su viaje a Brasil.

También lo fueron a ver los expresidentes Lula da Silva y Dilma Rousseff cuando fueron diagnosticados de cáncer y el actual mandatario Michel Temer, antes de una operación de próstata.

Mientras el movimientos del Me Too se expande, en los alrededores del templo de la Casa Don Ignacio de Loyola, los vecinos del municipio de Abadiânia están preocupados por las consecuencias que estas denuncias puedan traer al negocio del “turismo espiritual” que convoca a miles de visitantes cada mes.

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