El horario de las comidas puede cambiar el reloj biológico del cuerpo

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El cuerpo humano trabaja todo el tiempo y los niveles de actividad aumentan o disminuyen en ciertos momentos del día.

Estas variaciones, que se conocen como ritmos circadianos, se regulan por «relojes biológicos internos» y pueden sufrir alteraciones relativas al horario en la que se consuman las comidas diarias.

Un equipo de la Facultad de Salud y Ciencias Médicas de la Universidad de Surrey, en el Reino Unido, se propuso analizar las funciones biológicas del cuerpo mediante una investigación con un grupo de hombres jóvenes y sanos para que cumplan un horario fijo de comidas.

Luego de unos días se les retrasó cinco horas para corroborar los efectos que ese cambio tenía sobre el cuerpo.

Después de cada comida, los hombres realizaron una experiencia de laboratorio que permitió la medición de sus ritmos circadianos internos a través de una rutina de actividad física limitada, colaciones cada hora y restricción de las horas de sueño.

Terminado todo el proceso, se determinó que el retraso en el tiempo de las comidas no logró tener influencia en el apetito y la somnolencia de los participantes, pero sí sobre sus niveles de azúcar en sangre, que aumentaron notablemente.

Los cambios de horarios en las comidas retrasaron los ritmos de azúcar en sangre en un promedio de 5 horas.

“Un retraso en los tiempos de las comidas causa una demora en nuestros ritmos internos de azúcar en sangre. Creemos que esto se debe a cambios en los relojes en nuestros tejidos metabólicos”, explicó Jonathan Johnston, coautor del trabajo.

El especialista sostuvo que, de acuerdo a los resultados del estudio realizado, el horario de las comidas «desempeña un papel fundamental en la sincronización de los ritmos circadianos en las personas.

También, remarcó que pueden tener especial relevancia para los pacientes «que tienen horarios laborales rotativos» por turnos y en viajeros.

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