La noticia fue un antes y después para la vida del Julian Assange, el fundador de Wikileaks. Este jueves lo detuvieron en la Embajada de Ecuador de Londres, después de que ese país latinoamericano le retirara el asilo diplomático concedido en 2012.

De la fama y admiración que generó en un sector de la comunidad internacional, al difundir centenas de documentos confidenciales estadounidenses, pasó a convertirse en un huésped cada vez más incómodo para la gestión del presidente ecuatoriano Lenín Moreno.

Tras siete años de vivir encerrado, su foto del arresto demostró una considerable desmejoria física y una mirada de incertidumbre.

Desde junio de 2012, Assange se refugió tras las puertas de la embajada ecuatoriana, ubicada en el barrio londinense de Knightsbridge. El entonces jefe de Estado Rafael Correa le concedió el asilo político y más tarde le dio la nacionalidad.

Hasta ese momento, el fundador de Wikileaks se mostraba cómodo con su nuevo hogar. En una entrevista con el diario The Telegraph en 2013, contó que pasaba los días en una pequeña oficina de 20 metros.

Con un mobiliario modesto, tenía lo justo y necesario: una cama, un teléfono, una lámpara solar, una computadora con conexión a Internet, ducha, cinta para correr y una cocina.

Aunque la embajada ocupa un lujoso piso de 200 metros, Assange tenía la movilidad restringida. “Es como vivir en una estación espacial”, detalló en esa primera etapa.

A su vez, su rutina estaba lejos de ser aburrida. Era muy frecuente que figuras del espectáculo lo fueran a visitar, como Yoko Ono, Sean Lennon, Peters Sarsgaard, hasta el rapero MIA. En el caso de Pamela Anderson, la actriz se volvió muy cercana a él y aseguró que tenían una relación “extraordinaria”.

Pero con la llegada de Moreno al poder, el trato hacia Assange cambió. A finales de 2017, el mandatario le pidió a su huésped diplomático que firmara un documento en donde se comprometía a no opinar sobre asuntos de política interna de otros países.

Pero el fundador de Wikileaks no se contuvo y realizó declaraciones sobre la crisis secesionista catalana. Como contrapartida, el Presidente le negó el acceso a Internet, su talón de Aquiles.

Al año siguiente, Moreno fue por más y le impuso un protocolo de convivencia que le obligaba a pagar sus gastos de manutención, a someterse a estudios médicos y a anunciar sus visitas con anticipación.

La tensión entre ambas partes se intensificó a tal punto que el desde Wikileaks acusaron a las autoridades ecuatorianas de montar un operativo de espionaje contra Assange dentro de la embajada.

Los roces terminaron con la detención de este jueves. La policía británica confirmó que el arresto se debió a que los Estados Unidos solicitaron su extradición. Lo acusan de conspiración por filtrar información clasificada.

Durante el operativo, la nueva cara de Assange dejó preocupados a muchos: estaba más gordo, desaliñado, con el pelo largo y la barba tupida. Atrás quedaron los días de fama.