¿Dónde se debe guardar el ketchup?

El ketchup es el condimento estrella de muchos platos, como los panchos, las hamburguesas o las papas fritas. Tanto es así que es uno de los alimentos que la mayoría tiene en su casa para cualquier ocasión.

Pero siempre se tuvo un debate sobre dónde guardarlo, si dentro o fuera de la heladera. La duda reside en si la temperatura ambiente es buena para conservarlo o si se debería refrigerar como muchos otros productos para que mantenga su integridad y buena calidad.

Un supermercado británico realizó una encuesta para saber qué opinan los consumidores y los resultados corroboraron la división que hay entorno a la cuestión.

De las 2.674 personas consultadas, el 54% dijo que se guarda en el armario y el 46% que se debe almacenar en la heladera. Para contentar a todos, la tienda empezó a ofrecerlo en la sección de refrigerados y en las estanterías.

¿Qué dicen los expertos?

La directora de construcción de marca de una popular empresa de ketchup explicó a Readers Digest que el lugar donde guardarlo depende del momento en que se consume:

“Por su acidez natural se puede guardar en un estante. No obstante, su estabilidad después de la apertura puede verse afectada por las condiciones de almacenamiento. Recomendamos que este producto sea refrigerado después de abrirse para mantener la mejor calidad”.

El artículo científico ‘Stability of nutritionally important compounds and shelf life prediction of tomato ketchup‘, publicado en el Journal of Food Engineering, aseguró que el ketchup “puede ser guardado durante uno o dos años a temperatura ambiente”.

Sin embargo, se puntualizó que el almacenamiento a largo plazo puede causar “serios efectos” en la destrucción de las propiedades nutritivas y sensoriales del condimento.

Por su parte, la historiadora culinaria británica Polly Russell argumenta que no hace falta ponerlo en la heladera porque estas salsas se vendían antes de que se masificara el uso de este electrodoméstico en los hogares.

Según ella, sus niveles de acidez, combinados con su contenido en sal y azúcar, hacen que desde un punto de vista microbiológico se puedan mantener en buen estado a temperatura ambiente, siempre que ésta no sea muy elevada.

En el sector gastronómico la tendencia es a conservarlo frío. El chef Luke Veneer a Readers Digest que en su local este alimento se refrigera. “Siempre devolvemos el recipiente más grande de inmediato a un refrigerador. Las porciones no utilizadas se descartan al final del turno”, aseguró.

En definitiva, la gran mayoría coincide en que es mejor guardarlo en la heladera para conservarlo en el estado más idóneo posible. Aunque para sentirle un mejor sabor es recomendable que se sirva a temperatura ambiente.