De nada valieron los temores de nuevas protestas masivas en contra de su presencia en la isla.

El Palacio de Buckingham anunció finalmente que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizará una visita de Estado al Reino Unido del 3 al 5 de junio, en un viaje que amaga con provocar grandes manifestaciones como ya ocurrió el año pasado.

Incluso el comunicado oficial de la Casa Blanca que aludió al tema fue motivo de burla al tratar a la reina Isabel de “Su Majestad Real”, un título que en verdad es inexistente. “Al menos lo escribieron sin faltas”, bromeó un británico usuario de Twitter.

Esta será la primera visita de Estado de Trump al país, tras un intento precedente que en julio de 2018 acabó en una simple visita de trabajo ante las airadas protestas de los británicos.

Aunque el año pasado el presidente y la primera dama estadounidense, Melania Trump, ya se habían reunido con la reina Isabel II para tomar el té en el Castillo de Windsor, una visita de Estado implica mayores honores, como un paseo tradicional en carroza y banquetes oficiales.

Desde Washington, la Casa Blanca afirmó que este viaje servirá para “reafirmar la relación duradera y privilegiada que une a Estados Unidos con Reino Unido” y precisó que, además de encontrarse con la reina, el presidente participará en una reunión bilateral con la primera ministra, Theresa May, a quien ha criticado repetidamente por la forma en que ha manejado el Brexit.

No se ha anunciado si Trump se dirigirá ante el Parlamento, un honor concedido a presidentes como Ronald Reagan y Barack Obama.

Aunque ayer, por ejemplo, el portavoz de la Cámara de los Comunes, John Bercow, ya dijo que no quería que Trump se dirigiera, como es habitual con los jefes de Estado, a esa casa que es la cuna del parlamentarismo moderno.

Fiesta. Melania Trump, e,l presidente y la primera ministra británica, Theresa May, en una ceremonia en Blenheim Palace de Londres en julio último (AFP).

Fiesta. Melania Trump, e,l presidente y la primera ministra británica, Theresa May, en una ceremonia en Blenheim Palace de Londres en julio último (AFP).

Haciendo a un lado las objeciones, May subrayó: “Reino Unido y Estados Unidos tienen una asociación profunda y duradera que está enraizada en nuestra historia común y en intereses compartidos”.

La premier cuenta con su aliado trasatlántico para impulsar la economía británica tras el Brexit.

Anticipando el clima crispado que enciende el magnate, la plataforma Stop the War -una ONG liberal- anunció este martes inmediatamente “otra protesta masiva durante la visita de Trump en junio” y consideró “extraordinario que el gobierno británico haya optado por respaldar a este reaccionario y agresivo presidente de los Estados Unidos con una bienvenida formal”.

Aunque muchos otros presidentes de Estados Unidos han visitado a la monarca, sólo dos -George W. Bush y Obama- fueron honrados con una visita de Estado, que incluye un banquete con la reina en el Palacio de Buckingham.

Downing Street anunció que Trump participará el 5 de junio en un acto en Portsmouth, en la costa sur de Inglaterra, para conmemorar el 75º aniversario del desembarco aliado de Normandía que en 1944 marcó el principio del fin de la Segunda Guerra Mundial.