El presidente Donald Trump ofreció el lunes algunos consejos no solicitados a Boeing, fabricante del problemático 737 Max.

Trump tuiteó que si él estuviera a cargo de Boeing, “ARREGLARÍA” el avión, agregaría algunas funciones adicionales, y le daría un nuevo nombre. Agregó: “Ningún producto ha sufrido como éste”.

Trump, quien tiene hoteles, campos de golf y edificios con su nombre, tuiteó sarcásticamente: “¿Qué diablos sé sobre marcas? Tal vez nada (¡pero me convertí en Presidente!)”.

Aerolíneas y países en todo el mundo decidieron mantener en tierra los Boeing 737 Max o los han prohibido en el espacio aéreo después de un accidente de Ethiopian Airlines el mes pasado. Una tragedia con el mismo modelo ocurrió en Indonesia en octubre.

Trump Shuttle

Trump una vez fue dueño de una aerolínea de corta duración: Trump Shuttle.

La aerolínea operó entre 1989 y 1992. La compañía volaba entre el aeropuerto de La Guardia en Nueva York al aeropuerto Logan de Boston, y al Ronald Reagan de Washington, en aviones Boeing 727.

En agosto de 1989, un vuelo de Trump Shuttle que llegó a Boston sufrió una falla al aterrizar debido a errores de mantenimiento. Trump voló personalmente en el próximo vuelo de Trump Shuttle a Boston para gestionar la reacción de los medios ante el incidente.

La compañía jamás fue rentable. Para noviembre de 1989, el número de pasajeros comenzó a declinar. Con los altos precios de los combustibles, los costos de mantener una aerolínea escalaron. Y para mediados de 1990, la aerolínea se quedó sin efectivo y tuvo que declara el default en septiembre de ese mismo año.