viernes, diciembre 4, 2020

Derribando mitos: ¿Los padres sufren el síndrome del nido vacío cuando se van los hijos?

Los hijos aumentan el bienestar general de sus padres, pero recién cuando se fueron de la casa, según observó un estudio de la Universidad de Heidelberg (Alemania) difundido por la revista especializada Plos One.

El investigador Christoph Becker y otros colegas llegaron a la conclusión de que una buena integración social es importante para el bienestar y la salud mental en edades a partir de los 50 años.

En particular la pareja y los hijos que ya se fueron del hogar desempeñan un importante papel en este sentido. Estudios anteriores habían demostrado que los hijos que todavía viven en casa “tenían en general un efecto negativo”.

En el presente análisis, los investigadores observaron las situaciones de vida de unas 55.000 personas de 50 años o más de 16 naciones europeas. La evaluación incluyó indicaciones sobre la calidad de vida o la tendencia a la depresión, entre otros puntos.

A partir de estos datos dedujeron qué vínculos sociales se establecían para una persona dentro y fuera de la familia. También se tuvo acceso a la situación familiar, el número de hijos, los niveles de ingresos y la situación habitacional.

Las primeras conclusiones del informe

Sueño, dinero, tiempo libre: los padres “invierten mucho en sus hijos” aunque, en promedio, se encuentran menos satisfechos que las parejas sin hijos, recalcaron diversas investigaciones previas citadas por Becker. En particular las madres que reciben poco respaldo tienen mayor tendencia a depresiones.

Los expertos alemanes detectaron que esto no continúa siendo así con el avance de los años.

Sin embargo, para que esto ocurra, los hijos primero deberán mudarse de la vivienda familiar. Estimaron que, a largo plazo, los progenitores se benefician del respaldo y del vínculo con los hijos, sin tener que seguir cuidándolos ya diariamente.

¿Y los nietos?

En el caso de los nietos, la influencia en la satisfacción fue menos evidente. Aquí los investigadores postularon que a veces los abuelos vuelven a asumir responsabilidades. A la par, la calidad de vida de los padres empeora nuevamente cuando los hijos ya adultos vuelven a mudarse a la vivienda familiar.

Becker hizo hincapié en que los hijos son solo un aspecto de una vida placentera. «Los fuertes contactos sociales van acompañados de una alta calidad de vida, satisfacción y salud mental», señaló.

«Nuestro estudio solamente muestra relaciones. Puede haber otros motivos para ello. Sobre todo parece ser importante que con la edad se tenga al menos una persona con la que uno pueda comunicarse regularmente. Esta puede ser la pareja», aseguró el investigador.

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