Cuidado con las visitas al recién nacido: pueden dificultar la lactancia

Cortas y pocas. Así es como deberían ser las visitas que se hacen a una pareja/familia/mujer que acaba de tener un hijo. ¿La razón? No dificultar ni interrumpir los momentos de lactancia entre madre y bebé.

Momentos que en muchos casos cuesta poner en práctica. Y es que, durante los primeros días tras un parto, la madre y el bebé se van conociendo poco a poco y acoplando a sus respectivos olores y posturas.

Algo que es fundamental para que la lactancia sea un éxito y que no siempre es fácil de conseguir si se les interrumpe con visitas y sobre todo si éstas son numerosas y prolongadas.

¡Importante! Se entiende por visitas las de todas las personas ajenas a la mamá, el papá y el niño, incluyendo por tanto aquellas de familiares y amigos más próximos.

De ahí que la Asociación Española de Pediatría insista en limitar esas visitas al menos durante los primeros días tras el parto, tanto en el hospital como en casa, para así dar más opciones a mamá y a bebé de adaptarse el uno al otro y conseguir que la lactancia se haga con calma y sin interrupciones, sin presiones, ni miradas ni comentarios.

Limitar las llamadas y los mensajes

¡Ojo! También se consideran interrupciones aquellas llamadas que se hacen en exceso o los mensajes que no dejan de entrar en el teléfono de la también estrenada mamá (no importa que sea la primera o la segunda vez que ésta da a luz).

Por esta razón, son muchas las voces de expertos que alertan de la importancia de no atosigar a la madre vía móvil. 

Y es que los dispositivos electrónicos también pueden alterar los momentos de la lactancia y directamente el estado de ánimo de la madre. Si eso sucede, hay muchas más posibilidades de que la lactancia venga acompañada de posibles dificultades. ¿Cómo cuáles?

Como un mal agarre del recién nacido al pecho, como grietas en el pecho provocadas por la succión, mastitis o dolor. Todo lo anterior contribuye a que entre un 5 y un 10% de las madres terminen abandonando la lactancia al poco tiempo de haber comenzado con ella.

Teniendo en cuenta estos datos, es importante que los padres del recién nacido así como sus familiares y amigos no fuercen las visitas para presentar o conocer al pequeño. “Ya habrá tiempo”, matizan los expertos.

Lo principal es que el bebé esté en un entorno de calma al igual que su mamá para que ambos puedan aprender a conocerse y a compartir momentos de intimidad como el de la lactancia.

Pese a que muchas madres llevan años pidiendo que se respeten esos primeros días de privacidad entre ellas y sus bebés, todavía son muchas las voces que critican esta postura, tanto de familiares como de amigos. Voces que siguen sin entender el no poder visitar cuando quieran al recién nacido.

Desde estas líneas, nosotros queremos insistir en que no se trata de un capricho, sino de una necesidad para que mamá y bebé puedan descansar, conocerse con calma y emprender el camino de la vida juntos sin ver sus primeros momentos interrumpidos, y sin interrumpir algunos de los momentos más importantes tras un parto como es el de la lactancia.

Después de leer todo lo anterior, ten muy en cuenta que si vas a tener o ya has tenido un bebé estás en tu derecho si limitas las visitas al hospital o a casa.

Y si conoces a alguien que vaya a tener o ya haya tenido un bebé, trata de acordarte de que su tiempo con el pequeño ha de pasar por delante de tu interés en verlos, al menos los primeros días.