Cuándo llevar a un niño a un nutricionista

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¿Tu hijo come mal, padece de alguna intolerancia o tiene sobrepeso? Estos son algunos motivos por los que deberías llevar a un niño a un nutricionista.

¿Por qué llevar a un niño a un nutricionista?

Adquirir unos hábitos alimentarios saludables desde pequeños es fundamental para que estos perduren de por vida. Así, aseguraremos que nuestro hijo tenga un correcto crecimiento y un desarrollo tanto físico como mental.

Además, mantener una dieta variada y saludable contribuirá a prevenir problemas de salud a corto plazo, como sobrepeso y obesidad, desnutrición, retardo en el crecimiento, anemia y caries dentales. Y a largo plazo, como obesidad, enfermedades cardiovasculares, diabetes y algunos tipos de cáncer.

Los padres son imprescindibles en este proceso de aprendizaje, así como sus educadores y los profesionales de la nutrición.

A un niño se le puede enseñar a comer sano, pero si los padres no llevan una alimentación saludable, dificilmente cambiará estos hábitos, como muestra este estudio publicado en Nutrients.Niña hablando con la nutricionista sobre comer frutas y verduras.

¿Cuándo llevar a un niño a un nutricionista?

Un nutricionista lo que hará será reeducar al niño a comer, analizar sus hábitos de alimentación actuales, sus costumbres alimentarias y de actividad física, para identificar los errores que está cometiendo en su alimentación y enseñar al niño y a la familia a comer de forma saludable.

Cuándo empieza con la alimentación complementaria

Mientras antes enseñemos a comer al niño bien, más fácil será que aprenda buenos hábitos. Por eso, desde el primer momento que el niño ya empieza a comer sólidos, lo podemos llevar al nutricionista.

Así, el profesional enseñará a la familia cómo y cuándo introducir los nuevos alimentos, así como diferentes recetas e ideas para que el niño empiece a comer con gusto y no rechace la comida.

El niño no come

Tu hijo no come, no le gusta nada y ya no sabes qué hacer. Ahí es cuando lo deberías llevar a un nutricionista para que te dé consejos de cómo introducir la comida y hacer que coma alimentos saludables, pues un niño no se puede nutrir solo de zumos, galletas, chocolate y pasta. El niño podría tener carencia de vitaminas y retraso en el crecimiento.

Tiene sobrepeso u obesidad

Este es, probablemente, uno de los principales motivos por el que los padres llevan a sus hijos al nutricionista.

Aún así, hay padres que no se preocupan por el peso de su hijo, pues piensan: «ya pegará el estirón», pero muchas veces no es así. Lo que puede ocurrir es que el niño se vuelva en un adolescente obeso, ya que seguirá comiendo mal.

Padece de alguna enfermedad

Los niños que tengan enfermedades como diabetes, asma, enfermedades digestivas, autismo, Síndrome de Down, epilepsia o cualquier otra enfermedad neuronal o alguna enfermedad metabólica, deberían acudir a un nutricionista.

Esto es debido a que su alimentación debe ser adaptada a su situación. Por ejemplo, estudios demuestran que la epilepsia infantil puede mejorar llevando una dieta cetogénica.Niño con la nutricionista debido a su sobrepeso.

Hay que llevar a un niño a un nutricionista si tiene intolerancias o alergias alimentarias

¿A tu hijo le sientan mal algunos alimentos? En ese caso, acudir a un nutricionista serviría para orientar a la familia de que puede padecer alguna intolerancia y, posteriormente, derivarlo al médico para que le hagan las pruebas oportunas.

Si se ha detectado alguna intolerancia (lactosa, fructosa, gluten, etc), alergia o celiaquía, el nutricionista le recomendará qué alimentos puede o no tomar y qué recetas incluir para que la alimentación no sea aburrida y no padezca carencias nutricionales.

Se encuentra en alguna situación especial

Por ejemplo, niños que practiquen alguna disciplina deportiva y compitan, ya que los requerimientos energéticos y de macronutrientes serán diferentes. También, en el caso de familias vegetarianas o veganas, para que los hijos tengan una alimentación completa y sin deficiencias.

Detectar trastornos alimentarios

Aunque se suele dar más en la adolescencia, cada vez este tipo de trastornos empiezan a darse antes, y la mayor parte de las veces pasan desapercibidos para los padres. Por eso, el nutricionista podría detectarlos o, en el caso de que ya estén detectados, ayudarlos en su recuperación.

Como ya has visto, un nutricionista no solo ayuda cuando el niño tiene sobrepeso u obesidad, sino en muchas situaciones más. Por eso, si tu hijo se encuentra en alguna de estas situaciones, no dudes en acudir a uno.

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