¿Cuándo debemos empezar a poner límites a nuestros hijos?

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La pregunta es poner límites a nuestros hijos ¿sí o no? Los límites son necesarios, evitan que nuestros hijos falten al respeto a otras personas y lleven a cabo conductas de riesgo para sí mismos.

Pero no solo sirven para eso: son fundamentales para que se sientan seguros y protegidos.

Madre hablando hija

¿Cuándo empezar a educar?

Otras preguntas recurrentes que me hacen los padres son las siguientes: «¿cuándo debemos empezar a educarles?», «¡Es que es muy pequeño!”.

No obstante, desde el nacimiento, sin darnos ni cuenta, empezamos a poner límites a nuestros hijos. Es algo natural. Y totalmente necesario para ellos.

Muchos padres estarán pensando “pero yo le digo que no toque algo y justo cuando se lo digo quiere tocarlo más”, es normal. Los niños a estas edades lo toman todo como un juego, y además, ¡ellos están aprendiendo a poner sus propios límites!

Por eso, es tan importante ser constantes con las normas y sobre todo con el lenguaje corporal que usamos, para que se den cuenta de que no estamos jugando.

Hay una serie de señales no verbales que acompañan al lenguaje verbal que son muy importantes, como el tono de voz, la gravedad, la firmeza con la que le transmitimos una norma y la actitud con la que lo hacemos, es fundamental para que nuestro hijo entienda que no puede hacer algo.

¿Cuándo empieza nuestro hijo a interiorizar las normas?

Muchos padres se sienten algo frustrados cuando caen en la conclusión de que son como un disco rayado, es decir, están repitiendo siempre las mismas normas a sus hijos. ¿Cuándo empiezan los niños a internalizar las normas como propias?, ¿cuándo dejan de actuar mal por miedo al castigo?

Padre hablando con su hijo sobre los límites

Educar requiere tiempo y paciencia. Pensemos en nosotros mismos, en nuestras costumbres y manías. En lo difícil que nos resulta cambiarlas, aun poniendo de nuestra parte.

Y, a veces, pretendemos que ellos lo aprendan a la primera. Van a necesitar muchas “repeticiones”, muchos “errores” y muchas tentativas hasta ir aprendiendo e interiorizando las conductas deseables.

Por otro lado, no solo educamos los padres. Educa la sociedad, el colegio, los abuelos, los otros niños…

Con el desarrollo de la socialización nuestro hijo empezará a recibir la educación de estas normas y valores socialmente deseables no solo de la familia, sino de otros contextos de desarrollo.

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