Crisis de pareja con la llegada del bebé

No hay duda de que tener un hijo lo cambia todo. El nacimiento de un niño supone muchos cambios y reajustes en la vida de sus progenitores. Por ello, es común que se produzcan crisis de pareja con la llegada del bebé.

Está sobradamente demostrado que ante la llegada de un hijo, especialmente el primogénito, muchas parejas se desestabilizan.

El primer año de vida del bebé es un auténtico reto para la solidez del vínculo conyugal, incluso en aquellas parejas que han deseado y luchado por ser padres durante mucho tiempo.

¿Por qué se producen crisis de pareja con la llegada del bebé?

De pareja a padres

Una de las causas principales de las crisis de pareja ante el nacimiento de un hijo es que este pasa a ser el centro de todo. La atención y el tiempo de ambos padres están dedicados casi en exclusiva al cuidado del bebé, y ya no se encuentran tan pendientes el uno del otro.

Las horas que antes se dedicaban a compartir, a charlar, a reír o a tener momentos de intimidad están ahora desbordadas por las necesidades del niño y las tareas del hogar.

La pareja, casi irremediablemente, comienza a actuar en piloto automático para sacar adelante sus nuevas responsabilidades.La vida en pareja y la nutrición de ese vínculo queda en un segundo plano, y parece que el romanticismo nunca vaya a volver.

Crisis de pareja con la llegada del bebé.

Periodo crítico

La llegada de un nuevo miembro a la familia puede suponer, sin atisbo de dudas, un periodo crítico que requiere reorganizar por completo la vida y las rutinas. Ante este gran cambio, los padres han de enfrentarse a nuevos gastos, dudas, decisiones que tomar en común…

El cansancio, la irritabilidad, la sensación de estar abrumados…, pueden llevarnos a no percibir con claridad y magnificar las situaciones.

Es posible que, sin darnos cuenta, nos encontremos actuando a la defensiva, exigiendo y reclamando a nuestra pareja sin cesar. Percibiéndola como un enemigo en lugar de como un aliado.

Baby blues

Durante aproximadamente el primer mes de vida del bebé, es muy común que la madre se encuentre afrontando un estado emocional alterado. Debido tanto a factores físicos como psicológicos, en un 80 % de las mamás se produce el denominado baby blues.

Este síndrome tan frecuente se caracteriza por una gran sensación de vulnerabilidad, tristeza, angustia y cambios de humor. No requiere tratamiento especializado, pero sí es necesaria una gran dosis de comprensión y apoyo por parte de la pareja.

Las emociones a flor de piel pueden llevar a la reciente madre a malinterpretar ciertos actos o palabras de su compañero, y este ha de tener la capacidad de ponerse en su piel y acompañarla durante esta montaña rusa emocional.

Relaciones íntimas

La pasión también se resiente durante este periodo. Ambos miembros de la pareja pueden experimentar una disminución del apetito sexual, además de la falta de tiempo libre y de descanso para estar en pareja.

Si esto no se habla y se comparte con el compañero, el resentimiento y el daño a la autoestima pueden hacer mella en la relación.

Crisis de pareja con la llegada del bebé.

Claves para superar una crisis de pareja con la llegada del bebé

  • Acepta que la situación ha cambiado y que va a ser así durante un tiempo. Es necesario saber que te encuentras ante una etapa complicada pero pasajera. A partir del cuarto mes, todo mejora: la mamá recupera su salud, el padre se siente más implicado y los horarios del bebé se hacen más regulares.
  • Sé empática con tu pareja. Cuando se produzca algún desacuerdo, recuerda que es el cansancio el que habla por ustedes. Trata de comprender que para tu compañero también está siendo duro y que, ante todo, son un equipo. Bajo ningún concepto se falten el respeto mutuamente.

  • Deja que el padre se implique y genere su propio vínculo con el bebé. Delegar a veces es complicado, pero es muy beneficioso para todos que seáis ambos los que os ocupes del pequeño. De este modo, tú puedes descansar y el papá no se sentirá un extraño ante su propia familia.
  • Comunicarse, compartir los miedos y las sensaciones. Sentarse juntos a buscar soluciones cuando surja un conflicto. Y, sobre todo, recordad que reconciliarse no implica no tener razón, significa que valoras a tu pareja.