Crianza y neurociencias: cómo potenciar a los hijos sin perder la confianza en uno mismo

Las neurociencias reafirman lo que los pediatras nos dicen hace tiempo: las bases para el desarrollo del cerebro se establecen en los primeros años de vida.

En nuestros días, la educación y la crianza están en manos de padres informados, que saben más, que preguntan, investigan y observan.

Hoy se comprende cómo mediante una serie continua de interacciones dinámicas -en las cuales las condiciones ambientales y las experiencias personales ejercen una influencia significativa- se habrán de expresar las predisposiciones genéticas de cada individuo a lo largo de su vida.

Además, se descubrió que está íntimamente relacionado con la acción de las neuronas espejo, responsables del aprendizaje y de las emociones.

Los adultos perdieron el foco sobre lo que significa ser niño y los estimulan en forma exagerada para que logren cosas sin respetar sus tiempos de evolución.

Los adultos perdimos el foco sobre lo que significa ser niño (Foto: Shutterstock)

Los adultos perdimos el foco sobre lo que significa ser niño (Foto: Shutterstock)

En lugar de buscar que aprendan tantas cosas por miedo a que se queden afuera del mundo por venir, mejor sería hacer todo lo posible por cuidar su órgano principal, el que dirige todos los demás, que esté sano y preparado para el futuro.

Su mejor capital será su salud física, emocional y su capacidad de incorporar nuevos conocimientos a lo largo de toda su vida. Por eso la especialista recomienda en primer lugar, jerarquizar el juego como la gran herramienta para los chicos.

En este conocer y aprender, el chico se relaciona con el mundo que lo rodea, las neuronas espejo juegan un papel fundamental. Ellas  se activan desde el nacimiento y son la base de la capacidad innata de imitación; son responsables de las habilidades cognitivas como la empatía, la observación, la interacción, la incorporación del lenguaje y la comunicación.

Entonces, queda claro, facilitar que los chicos jueguen entre ellos y con adultos, -¡no con unas pantallas!- es el primer paso para cuidarlos y potenciar sus cualidades.