A pesar de que se hablaba de la caloría desde mucho tiempo antes, la doctora y escritora Lulu Hunt Petes consiguió popularizarlas en 1918, cuando publicó un libro llamado Diet & Health: With key to the calories. En el libro relató la forma para poder llevar el conteo de calorías y hacía referencia de que esa era una buena forma de controlar el peso.

Fue uno de los libros más vendidos durante años y un gran detonante de la fiebre por el conteo de calorías. Hasta ese entonces, nadie necesitaba contar calorías para llevar una vida saludable. De hecho, estoy seguro de que si al lector más inadvertido le pongo en una mano un producto con una etiqueta nutricional y en la otra mano, una fruta… sabrá que la fruta (que no tiene etiqueta) es más saludable (que un producto).

La gran paradoja de todo este tema es que hace menos de 2 dos siglos venimos hablando de calorías y sin embargo, en vez de solucionar algo, los problemas de salud y las obsesiones solo han ido en aumento.

Tal es así que los índices de obesidad, síndrome metabólico, la insulino resistencia, la diabetes tipo 2 y la hipertensión, por nombrar algunas enfermedades crónicas no transmisibles han aumentado de forma abrumadora y preocupante.

Pero detrás de todo eso, hay más:

– Personas que son incapaces de comprar o consumir algo sin mirar antes la etiqueta.

– Nos olvidamos de comer nutrientes esenciales que salen de una planta, pero conocemos las marcas de todas las bebidas cola y si tienen azúcar, estevia o si son zero.

– El argentino modelo ha dejado de comer legumbres. De hecho, se suele consumir porotos, garbanzos y lentejas solo en un locro, en fechas patrias; porque supuestamente “engordan”, pero guardamos en la mesita de luz una artillería de golosinas.

El caso es que podríamos poner miles de ejemplos de las obsesiones y falta de nutrientes de buena calidad que han promovido el conteo de calorías y los problemas graves en la salud siguen creciendo.

Sin ir más lejos, tenemos metido en la cabeza que debemos comer y contar calorías para“bajar de peso” y en esa búsqueda obsesiva de bajar el dato que ofrece la balanza no nos damos cuenta que corremos el riesgo, inadvertido, de perder masa muscular y/o densidad del hueso.

La balanza, como dato aislado, no es un buen método de control y comer “de menos” está muy lejos de ser la indicación ideal. Ya que nadie quiere que restrinjas tanto tus alimentos que termines perdiendo energía diaria o que corras el riesgo de perder masa muscular.

Recordemos que no es lo mismo perder peso, que perder grasa corporal… y que lo único que queremos es disminuir la grasa.

Destaquemos además que no es lo mismo “producto” que “alimento”; y no es lo mismo 100 calorías de una verdura o una fruta, que 100 calorías de un producto.