Cómo medir la circunferencia de cintura para saber si está en riesgo la salud

Lobesidad, conocida como un aumento excesivo de la grasa corporal, ha dejado de ser una una condición estética para convertirse en un factor de riesgo para la salud. Provoca y está asociada a múltiples enfermedades.

En la actualidad, la tecnología nos provee una cantidad de alimentos marcadamente mayor a la necesaria y fomenta un aumento del sedentarismo.

Asimismo, el estrés y la ansiedad tienden a modificar nuestros hábitos alimentarios, lo que trae aparejada una alimentación inadecuada y un aumento de la grasa corporal total.

Existen dos tipos de obesidad, de acuerdo a la localización de la grasa corporal: ginoide o inferior -el predominio de la grasa se encuentra en la mitad inferior del cuerpo- y abdominal o superior -donde la grasa se localiza en la mitad superior del cuerpo y cintura-.

Esta última implica que existe una acumulación de grasa dentro del abdomen, que es considerada la más perjudicial.

El riesgo de la grasa intraabdominal radica en que se acumula entre las vísceras, inflama las paredes arteriales y favorece el riesgo cardíaco y cerebrovascular.

¿Cómo sabemos si está en riesgo nuestra salud? Pues podemos utilizar un parámetro muy sencillo: medir la circunferencia de la cintura, ya que se correlaciona con la masa grasa subcutánea y la masa grasa intraabdominal.

En este sentido, la medida de la circunferencia se considera, en forma generalizada, como un signo de alarma si supera los 100 cm.

De todas formas, es importante destacar que, si la relacionamos con el sexo, el riesgo aumenta considerablemente en la mujer si se superan los 88 cm y en el hombre, los 102 cm.

Este simple parámetro nos permitirá conocer entonces si existe riesgo en la persona (siempre atado a otros valores como colesterol elevado, diabetes, etc.).

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Cómo medir la circunferencia de cintura

La técnica consta de dos pasos breves y fáciles:

1- Tienes que estar parado, con el torso desnudo, sin calzado, con los talones juntos y los brazos colgando en espiración completa.

2- Con una cinta de medición (debe ser de un material no extensible), se mide alrededor de la persona, al nivel de la cintura mínima (curvita).

Cómo disminuirla

Ahora, veamos algunos consejos para disminuirla o prevenir su aumento:

  • Mantiene una alimentación sana, variada y equilibrada: evita alimentos con alto contenido de grasas malas (manteca, lácteos enteros, grasa animal, etc.), alcohol y frituras;
  • Realiza  actividad física programada: es uno de los recursos más importantes para aumentar el gasto calórico, facilitando la movilización y utilización de la grasa acumulada.

La actividad física, además de disminuir otros factores de riesgo, implica que podemos darnos más permitidos en la alimentación.

En este sentido, es recomendable realizar, como mínimo, 30 minutos de actividad aeróbica (como como tenis, fútbol, natación, bicicleta, danza, golf, hockey o simplemente salir a caminar a un ritmo ligero).

Esto hará que comience a utilizarse la grasa como combustible. Claro que debemos mantener una frecuencia en el tiempo para lograr los resultados esperados: al menos es preciso programar tres veces por semana.

Así que, busca algún deporte o actividad que te guste y te gratifique. Si vas a comenzar de cero, deberás hacerlo en forma paulatina y gradual.

Comienza con cambios de hábitos cotidianos: utilizá la escalera en reemplazo de ascensor, realizá movimientos dentro de tu casa, evitá escaleras mecánicas. Pero acuerdate de realizar un chequeo médico al iniciar tu nueva actividad. Ahora sí: ¡a comer sano y moverse!