Cómo fomentar la resiliencia en los niños

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“Hay muchas cosas que se pueden aprender y fomentar para que los niños sean resilientes.

Algunas de ellas tienen que ver con la autorregulación, que se refiere a cuando los chicos saben lo que sienten, en qué parte de su cuerpo lo sienten, cuando aprenden a nombrar eso que están sintiendo y también a colocarlo en palabras.

Es muy importante proporcionar la socialización, la autoestima, la esperanza, la flexibilidad, la confianza, la perspectiva, la actitud positiva, la empatía, la responsabilidad, la creatividad, el humor, la iniciativa, la fe, la curiosidad, la mente abierta y la valentía”.

La psicóloga mexicana Kalinka Díaz González Méndez, quien además tiene una Maestría en Terapia Familiar, viene trabajando con niños desde hace 20 años realizando intervenciones en momentos de crisis y orientación psicológica.

¿Qué son los factores de riesgo y los de protección vinculados a los niños?

Los factores de riesgo son esas circunstancias que ponen a los niños en aprietos y que los dañan e impactan en su sistema nervioso. Se trata de la violencia, la separación de los padres, el abuso escolar, circunstancias que son obstáculos en su camino para un desarrollo normal.

Los factores de protección, en cambio, van a favorecer a que el niño tenga un desarrollo normal, que sus cerebro se desarrolle sanamente porque los primeros seis años son los más importantes en la vida de los seres humanos.

Son los años entre los que más conexiones entre las neuronas se generan y estas conexiones van a dar paso a las carreteras que van a permanecer por el resto de su vida.

Por eso, es muy importante que durante los primeros años reciban un buen trato, tener vínculos con personas que sean solidarias, que satisfagan sus necesidades físicas, emocionales, familiares y comunitarias.

La psicóloga mexicana estuvo en Rosario, para el Primer Congreso Internacional de Resiliencia

La psicóloga mexicana estuvo en Rosario, para el Primer Congreso Internacional de Resiliencia

Todos tenemos una participación en la resiliencia para que los niños vayan aprendiendo porque son cosas con las que no nacemos.

En realidad, estamos socialmente construidos por lo que tanto la esperanza, la fe, la empatía y la autorregulación son conceptos que los niños pueden aprender en su entorno con sus vínculos primarios (sus padres).

¿Cuál es la diferencia entre resiliencia primaria y secundaria?

La resiliencia primaria es aquella que ejercen los padres y el sistema familiar (cuidadores y tutores).

La teoría del apego del psicólogo John Bowlby establece que los niños son conscientes de que hay un puerto seguro, saben que sus necesidades van a ser satisfechas y que el mundo es seguro para relacionarse.

Estos aspectos de interacción van a hacer que los chicos ante una adversidad se recuperen más fácilmente.

Los factores de riesgo son esas circunstancias que ponen a los niños en aprietos y que los dañan e impactan en su sistema nervioso. Se trata de la violencia, la separación de los padres, el abuso escolar, circunstancias que son obstáculos en su camino para un desarrollo normal.

Si falla la resiliencia primaria, es decir, si los chicos no cuentan con la presencia afectiva de sus padres entra en juego la resiliencia secundaria que va desde el vecino de tu casa hasta los maestros, la comunidad, los programas de televisión o de radio, lo que se publica en el periódico.

En estos casos la comunidad va a suplir funciones de los padres y va a ayudar a que ese niño se recupere de los eventos traumáticos.

¿Qué cosas les deben brindar a los chicos aquellas personas que son sus factores de protección para forjarles una personalidad resiliente desde la niñez?

Algunas de ellas tienen que ver con la autorregulación que se refiere a cuando los niños saben lo que sienten, en qué parte de su cuerpo lo sienten, cuando aprenden a nombrar eso que están sintiendo y también a colocarlo en palabras. De esa forma, será más fácil que tengan mejores relaciones con los demás.

Si estos niños lograr aprender la autorregulación serán adultos que no tendrán ataques de ira en el trabajo, tienden a ser solidarios, trabajar en equipo. Sin embargo, aquellos niños que no aprendieron lo que estaban sintiendo tendrán problemas a la hora de vincularse con el mundo.

¿Qué dinámicas los pueden ayudar a superar los momentos de crisis?

Una de las maneras es integrar los números a través de diferentes juegos. Si yo le digo a un niño que piense números va a ser difícil.

Sin embargo, si le armo dinámicas en donde va a memorizar un número con una actividad, va a interiorizar los números y va a salir de esa ruta neuronal que necesitamos para que no esté remarcando que vivió violencia, que lo están maltratando, que está viviendo en un marco de pobreza y desigualdad.

Los niños necesitan acomodar lo que viven. A través de su lenguaje, que es el juego, ellos van a repetir una y otra vez lo que viven. Necesitan expresarlo y lo pueden hacer a través del canto, del baile, del dibujo.

Lo que proponemos es que los niños, al dibujar, vayan volcando sus sensaciones de la situación que atravesaron. Les hacemos preguntas para que se sitúen en el presente, para que no se queden en el pasado.

Cuando ellos dibujan es bueno hacerles preguntas para validar todo lo que pasó y decirles que como lo están percibiendo están bien. De primera instancia, la intención es que ellos expresen cómo están viviendo eso que les ocurrió.

¿Qué preguntas se les deben hacer?

Por ejemplo, solamente dime que ocurrió cuándo se inundó tu casa, cuándo se cayó el edificio, cuándo papá y mamá se separaron, cuándo tu compañero te golpeó y vamos a dibujarlo juntos.

Para que los chicos no se sientan evaluados, los dibujos nunca son feos o bonitos ni tienen calificación.

Se trata de hacerles preguntas acerca de lo que dibujaron. Y validar si mencionan alguna emoción y preguntarles qué sintieron, cómo estuvo, qué ocurrió, qué fue lo que hiciste, qué hicieron mamá y papá.

Es bueno preguntarles cómo estás hoy y hacerle preguntas sobre el futuro como, por ejemplo, qué te gustaría hacer cuando seas grande, cuáles son tus sueños.

De esa forma estamos trazando otra ruta, les estamos enseñando que también puede haber esperanza. Cuando tú les siembras esperanza a los niños, es más probable que se puedan recuperar ante una próxima adversidad.

¿Cómo se evalúa a lo largo del tiempo a través de los dibujos el camino hacia la resiliencia?

Hay varias formas de intervenir. A través de la terapia psicológica podemos indagar acerca de los intentos de solución de la familia para que este niño esté mejor.

Pero a veces no tenemos esa posibilidad, recibimos un niño que está vulnerable por haber vivido un acontecimiento difícil y entonces no hay un seguimiento como tal, pero sí podemos validar lo que sintió en esa dinámica para ir luego al presente.

No hay que dejarlos nunca en el pasado. Es bueno preguntarles cómo estás hoy y hacerle preguntas sobre el futuro como, por ejemplo, qué te gustaría hacer cuando seas grande, cuáles son tus sueños.

De esa forma estamos trazando otra ruta, les estamos enseñando que también puede haber esperanza. Cuando tú les siembras esperanza a los niños, es más probable que se puedan recuperar ante una próxima adversidad.

Una de las actividades que Kalinka desarrolló durante su ponencia tuvo que ver con inflar globos. ¿Qué significa esta dinámica en el proceso de resiliencia?

Los globos significan emociones. Lo que hacemos es detectar las emociones y hacer que las expresen. Los niños son muy honestos, no se ponen filtros y dicen las cosas que sienten cuando saben que no van a ser juzgados.

La idea es que mientras van inflando los globos y los aventamos para que no se caigan al suelo, mientras ellos pueden ir compartiendo y aprendiendo que las emociones son amigas. Cada globo significa una emoción diferente, ellos deciden que emoción van a inflar y el color de cada globo. De esa forma le pierden un poquito el miedo a sentir lo que sienten.

¿En qué radica la importancia de enseñarles a respirar y a meditar?

Trabajamos sobre el poder de la respiración, hay que enseñarles que ellos traen consigo algo muy preciado que es la respiración y que siempre va a estar presente. La respiración les ayuda a disminuir el cortisol que es la hormona del estrés y a elevar la testosterona, la dopamina y las endorfinas.

Todo eso les enseña a relajarse, saben que si algo pasa pueden ocupar ese poder para estar más calmados y tranquilos.

¿Qué consejos les darías a los padres y docentes en relación a formar niños resilientes?

Yo les diría que presten atención a los niños que se portan mal, que golpean a otros chicos, que van mal en sus calificaciones. Probablemente no la están pasando bien y no es porque quieran pasarla mal, realmente la situación sobrepasa sus capacidades.

Entonces, hay que ayudarles y con un solo vínculo que ellos tengan que les brinden seguridad, con alguien que se acerque a preguntarles qué es lo que está pasando ya se puedan empezar a recuperar. Los niños más problemáticos son los que más amor necesitan.

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