Si la vemos desde Google Earth, la isla Sentinel del Norte aparenta ser un paraíso remoto perdido en el Océano índico. Ubicada a 1300 kilómetros de la costa india, forma parte del archipiélago de las islas Andamán y Nicobar.

Pero lejos está de ser un destino accesible para los turistas. En ese pequeño territorio vive una tribu que no tiene contacto con el mundo exterior y es capaz de matar a cualquiera que se acerque, como fue el caso del misionero estadounidense John Allen Chau, fue asesinado a flechazos ni bien pisó la playa.

Los sentileses son una de las últimas tribus que sobreviven sin tener ningún tipo de influencia de la civilización. Aunque no hay mucha información sobre ellos, se sabe que son entre 50 y 400. Algunos se animan a calcular que son apenas 150.

¿Cómo lograron no ser el blanco de ninguna conquista? Según El Español, la isla no tiene interés estratégico ni un recurso natural interesante. Está en medio de la nada y al estar rodeada por un arrecife de coral es muy difícil acceder a su costa.

Un indígena dispara una flecha a un helicóptero de los guardacostas indios.

Un indígena dispara una flecha a un helicóptero de los guardacostas indios.

Lo que sí se sabe es que la tribu que allí habita no tiene ningún tipo de interés de recibir visitas. Las pocas veces que se intentó tener contacto con ellos, desde helicópteros o barcos, respondieron de la misma forma: a flechazos, pedradas e insultos.

Se cree que la tribu podría llevar allí 65 mil años. Y según las pocas fotografías que se pudieron tomar, los especialistas notaron que tienen rasgos más parecidos a los habitantes africanos que a los del sudeste asiático, en donde están ubicados. A su vez, al estar aislados hace siglos, tienen un sistema inmunológico muy débil ante virus y bacterias externas.

A pesar del misterio sobre cómo logran subsistir con los recursos esenciales, la población demostró que se las arregla. Viven de la caza y la recolección. Y hasta lograron sobrevivir al tsunami que azotó el Océano Índico en 2004 y provocó más de 200 mil víctimas a lo largo del golfo de Bengala. El gobierno indio envió un helicóptero para chequear si se encontraban bien después del desastre y no consiguieron aterrizar. Los estaban esperando con flechas, piedras y lanzas. Parecía estar todo bien.

La tribú que vive en la isla Sentinel del Norte no tiene contacto con el mundo exterior.

La tribú que vive en la isla Sentinel del Norte no tiene contacto con el mundo exterior.

A partir de 2006, las autoridades indias decidieron prohibir cualquier tipo de viaje hacia esta isla y remarcaron una zona de exclusión alrededor de su costa. Esta decisión surgió después de que dos pescadores se acercaron de una manera excesiva hacia el lugar, cuando intentaban pescar cangrejos, y fueron asesinados por los indígenas.

A pesar de convertirse en una “isla prohibida”, el misionero estadounidense John Allen Chau decidió que sería su próximo destino para evangelizar. La primera vez que intentó acercarse a Sentinel del Norte lo logró gracias a dos pescadores que violaron la normativa y lo llevaron. “Mi nombre es John. ¡Los quiero y Jesús los ama (…) Aquí tienen un poco de pescado!”, les gritó a dos miembros de la tribu que lo recibieron con flechas.

El misionero John Allen Chau fue asesinado por la tribu cuando intentó acercarse para evangelizarlos.

El misionero John Allen Chau fue asesinado por la tribu cuando intentó acercarse para evangelizarlos.

Desesperado, logró volver al barco sano y salvo. En su diario íntimo, difundido luego por el diario The Washington Post, escribió: “¡No quiero morir! Podría volver a los Estados Unidos porque me parece que quedarse aquí significa una muerte segura”.

Y estuvo en lo cierto, en su segundo intento lo volvieron a recibir con una lluvia de flechas. Pero esta vez no habría marcha atrás: el joven siguió caminando y fue capturado por los indígenas, que le ataron una soga en el cuello y lo arrastraron por la playa. Horas después, los pescadores que lo habían acercado hasta la orilla vieron su cuerpo semienterrado.

Las autoridades locales enviaron un helicóptero y un barco para intentar determinar de lejos el lugar donde se encuentra el cadáver del estadounidense. Pero hay dudas de si podrán recuperar el cuerpo sin romper el aislamiento voluntario de esta tribu, con todas las consecuencias antropológicas y sanitarias que esto conlleva. Ya que, al vivir aislados del mundo, infecciones muy comunes pueden serles letales.