Cómo cuidar a los hijos y ayudarlos a aceptar los límites

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Los límites en las diferentes etapas de crecimiento de un chico contribuyen a la organización de la personalidad.

Los hijos necesitan límites para manejarse. Pero los padres siempre vuelven sobre las mismas preguntas: hasta dónde se puede negociar y cuándo hay que ser inflexible

Algunos límites son innegociables, como los que ponen en riesgo la salud de los hijos o de otra persona. Sin embargo, existen otros que sí se pueden negociar; pero los expertos remarcan que es importante que los adultos sean claros y convincentes en el mensaje a transmitir.

Tono de voz y mensajes claros

El adulto debe estar convencido del mensaje, los chicos son muy perceptivos y detectan fácilmente el tono de voz o la firmeza en la postura corporal. No se puede decirle algo al niño y guiñarle el ojo a otra persona, el niño distinguirá el doble sentido.

Además, debemos estar seguros de que el niño entendió la pauta que le dimos, por eso es tan importante que el mensaje sea claro.

En los chicos, los límites cuidan, protegen, resguardan y también forjan futuro. Algunos se pueden cruzar, otros debemos dejar en claro que no. Poner límites también es cuidar con amor.

Cuando pedir ayuda

Es pertinente consultar con un especialista ante la excesiva frustración o berrinches de muy difícil resolución frente a la puesta de límites o cuando la situación desborda a los padres, madres o cuidadores.

También es una buena decisión consultar ante la imposibilidad de poner límites (por la razón que sea)”.

Otro aspecto a tener en cuenta es que es deseable que ambos padres traten de alinearse en cuanto a cómo educar a su hijo, sin desautorizar al otro.

Cuando esto no sucede, se corre el riesgo de que los niños se desconcierten o crean que insistiendo podrán conseguir lo que quieren. La coherencia y consistencia contribuyen a que los hijos sean más libres, responsables y seguros.

Los caprichos son algo natural, lo mismo que la necesidad de desafiar los límites para saber hasta dónde podemos llegar.

El establecimiento de los límites está contemplado dentro de los Derechos del Niño. “Este marco nos permite hablar de restricciones con nuestros hijos desde un contexto más amplio que el de la decisión familiar de lo que se puede hacer o no.

Algunos ejemplos de esto son los horarios nocturnos, lugares de recreación anticipados o de erotización del mundo infanto-juvenil que se proyectan como reflexión y cuidado y que corresponden por derecho.

El adulto debe estar convencido del mensaje, los chicos son muy perceptivos y detectan fácilmente el tono de voz o la firmeza en la postura corporal.

Un recurso que suelen utilizar los padres es el de premios y castigos, pero no hay un claro beneficio en eso.

Dialogar con los hijos, negociar y explicarles el porqué de los límites es más eficiente y sano que hacerlos cumplir por un premio o una amenaza. En caso de que los hijos decidan traspasar los límites, entonces sí puede ser una alternativa válida la penitencia, pero como último recurso.

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