Comerte las uñas puede ser más riesgoso de lo que piensas

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Las uñas de las manos son una de las partes más vulnerables del cuerpo cuando, por ejemplo, estamos ansiosos. Es lo que tenemos más cerca para canalizar los nervios y entretenernos.

Quienes adoptaron este hábito no suelen darse cuenta hasta que alguien se los marca o hasta que masticaron tanto sus dedos que ya sienten dolor.

La onicofagiael hábito compulsivo de morderse las uñas, no es solo una mala costumbre inofensiva. Hacerlo te expone a ciertos riesgos. Claro que hay inconvenientes estéticos, pero también existen problemas de salud.

En primer lugar, una costumbre prolongada puede traducirse en cambios en la forma de la uña.

Esta consecuencia es una de las más evidentes: son más cortas, rugosas y finas. Además, podemos observar una modificación en el color: la zona aledaña a la uña puede tornarse más oscura o roja si hay hemorragias.

Otro trastorno, ya que hablamos de la piel, es que se inflame, al punto de que se produzcan edemas.

Pero también podemos ir más allá y provocarnos una infección por bacterias, hongos o virus que hasta puede llegar al hueso. Por último, aunque menos frecuente, podríamos tener problemas en las encías, los dientes o, sobre todo en chicos, en la flora bacteriana de la boca.

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